SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS CHILENOS

Chile, fértil provincia, y señalada / en la región antártica famosa, / de remotas naciones respetada / por fuerte, principal y poderosa, / la gente que produce es tan granada, / tan soberbia, gallarda y belicosa, / que no ha sido por rey jamás regida, / ni a extranjero dominio sometida. La Araucana. Alonso de Ercilla y Zúñiga

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Editor: Neville Blanc

Monday, November 09, 2009

EL MURO DE BERLIN

Historia íntima del muro de Berlín
La Jornada Octubre 29, 2009
Hay ciudades cuyo destino cambia de acuerdo a la historia y que al cambiar modifica a sus habitantes: pueblos sometidos a un exterminio que habrá de perpetuarse, al parecer, hasta la consumación de los siglos (fecha incierta), y en donde sus habitantes, descubren el sentido de su propia destrucción y enloquecen. En mi primera estancia en Berlín Occidental y en Alemania creí encontrarme con emblemas de ese género de ciudades y pueblos. El 1 de septiembre de 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, Berlín tenía 4.5 millones de habitantes. Los bombardeos aéreos –que comenzaron en 1941– exterminaron a 320 mil habitantes hasta la fecha de la capitulación, el 8 de mayo de 1945. El bombardeo de los ingleses de julio de 1943 causó cuarenta mil muertos y 370 mil casas y edificios destruidos. A principios de 1945, la batalla de Berlín demolió la ciudad y casi la borró del mapa, decenas de miles cayeron defendiendo la ciudad.
El lunes 12 de abril de 1965 llegué a Berlín Occidental y viví siete años en esa ciudad. Había dejado atrás los nueve meses en la región de Baviera donde, en el lejano Instituto Goethe de Brannenburg-Degerndorf –muy cerca de los Alpes austriacos–, comencé a aprender el idioma alemán. Me preparaba para ingresar en la Universidad Libre de Berlín durante el semestre de verano, tenía una beca de cinco años de la misma universidad.
El Berlín que recuerdo –veinte años después de la derrota del Tercer Reich– era todavía un montón de ruinas y escombros, terrenos baldíos sin nombre, por doquier las huellas terribles de la guerra. Un valeroso grupo de sobrevivientes antinazis –mis profesores–, cuyas edades fluctuaban entonces entre los cuarenta y cincuenta años, encarnaban la oposición al destino trágico de Alemania: haber conseguido la propia ruina cuando creían alcanzar la grandeza.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se dividió en cuatro sectores: el norteamericano, el británico, el francés y el soviético. Sin embargo, el sector soviético, Berlín Oriental, se declaró muy pronto en la capital de la República Democrática de Alemania; los otros tres sectores se convirtieron en una suerte de ciudad libre e independiente, Berlín Occidental, bajo el control de los aliados.
Vivíamos en una isla en el corazón de Alemania socialista, cercados por un muro de cuarenta y cinco kilómetros que rodeaba la ciudad, y a 115 kilómetros de la República Democrática de Alemania. Adonde quiera que se iba se erguía el muro y sus dos accesos al otro Berlín; el sector francés conocía el paso de Stolpe-Heiligensee; el británico el célebre Checkpoint Charlie, donde John Le Carré sitúa su novela El espía que vino del frío, y la Friedrichstrasse, estación del tren suburbano (S-Bahn), único acceso para extranjeros de todas nacionalidades. Los berlineses occidentales tenían prohibido el paso a Berlín Oriental, el puente aéreo trabajaba permanente, veintitrés vuelos diarios nos mantenían conectados con Alemania Federal.
Tres millones seiscientas mil personas abandonaron, entre 1945 y 1961, la zona soviética y Berlín Oriental. La estampida de fugitivos aprovechó el paso a Berlín Occidental como el único acceso a Occidente, lo que significó un severo problema para el gobierno comunista de Alemania Oriental. Medio millón de personas pasaban cada día la frontera en ambas direcciones y, sin duda, comparaban las condiciones de vida en uno y otro lado. En 1960 alrededor de 360 mil personas se mudaron de forma definitiva a la zona occidental. La República Democrática de Alemania se encontraba a unos pasos del colapso social y económico.
El 15 de junio de 1961, dos meses antes de construir el muro, el presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, el estalinista Walter Ulbricht, declaraba que nadie tenía el proyecto de construir un muro. El 12 de agosto de 1961, el Consejo de Ministros de la República Democrática anunció: con el fin de poner punto final a las actividades hostiles de revanchismo y militarismo de la República Federal de Alemania y Berlín Occidental, se construirá en la República Democrática, incluida la frontera con los sectores de ocupación occidental, el muro de Berlín, o como decían los miembros del Partido Comunista, “el muro de protección antifascista” (Antifaschistischer Schutzwall), que estaría de pie desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, es decir, 28 años y tres meses.
A las seis de la mañana del domingo 13 de agosto de 1961 en las fronteras entre los sectores oriente y occidente de Berlín, se levantaron barreras temporales y en las calles se despegaron los adoquines y grandes pedazos de asfalto, y las otras calles se poblaron de obstáculos de acero antitanques. Unos cinco grupos de los Vopos (la policía del pueblo), veinte mil en total, así como las milicias de trabajadores impidieron cualquier tráfico en las fronteras entre sectores, y a los rollos de alambre de púas que dividían Berlín Oriental y Berlín los sustituyó un muro construido con gruesas y enormes piedras bajo la estricta vigilancia de los soldados fronterizos de la República Democrática. Un enorme gueto había nacido, punta de lanza de futuros refugiados. Los tanques estadunidenses se enfrentaron a los tanques soviéticos en la línea divisoria.
Al principio de mi estancia en Berlín Occidental muchas veces me aproximé a la Bernauer Strasse, subí por la escalera al puesto de observación del muro y contemplé desde allí cómo las banquetas de esa calle pertenecían al barrio de Wedding (Berlín Occidental), mientras que las casas y los edificios de apartamentos al barrio del Centro (Berlín Oriental). A la hora de levantar el muro la gente saltaba por los balcones hacia la zona occidental Por un momento me imaginé la Ciudad de México dividida por un muro a lo largo de la Avenida de los Insurgentes y me precipité en el tobogán de una pesadilla. Digamos que yo vivía en Avenida Coyoacán y no podía encontrarme con mis padres que vivían en la colonia Hipódromo-Condesa.
Una de las escenas que más me desconcertaron ocurrió una noche calurosa de verano del año de 1965. Había dejado abierta la ventana de mi cuarto en la residencia de estudiantes (Studentendorf), muy cerca de uno de los grandes lagos del Berlín dividido, el de Wannsee, y de pronto me despertaron ráfagas de las ametralladoras lejanas. Imaginé que la gente se había lanzado al lago para nadando alcanzar a la orilla occidental. Si mi memoria no exagera, el tableteo de las metralletas se prolongó hasta el amanecer. No se sabe cuántas personas murieron en ese intento, como no se sabe con exactitud el número de personas que murieron tratando de evadir el muro o las otras fronteras entre las dos Alemanias. Al respecto, la discusión es interminable. La procuraduría general del Berlín unificado asegura que fueron 270 muertos incluyendo a 33 ciudadanos que volaron por los aires como consecuencia de haber pisado minas terrestres. Por su parte, el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 325 la cifra total de muertos en la zona del muro.
La Jornada

El manuscrito Voynich y una novela del chileno Max Colodro


MAX COLODRO
LETRAS DE UNA TRAICION
Santiago de Chile
Novela breve; entretenido relato de una investigación imaginaria, el esclarecimiento de una verdad sustantiva de nuestro tiempo, oculta en los códigos de encriptación de un manuscrito de hace más de cinco siglos: El manuscrito Voynich . Un joven filósofo se ve seducido por la trama de dicha aventura intelectual, pero cae en las redes de otro misterio, aún más profundo, como es la historia de un amor no correspondido, circunstancias de una traición que se desteje frente al dolor de su protagonista, que deberá al final decidir entre la fidelidad de los sentimientos y el deseo de venganza.
El Bibliomano
"El que se conoce como el manuscrito más misterioso del mundo se guarda en el depósito de libros raros y manuscritos de la Biblioteca Beinecke de Yale. The Voynich Manuscript, que los mejores traductores, matemáticos y lingüistas no han sido capaces de descifrar, tiene 240 páginas en pergamino, con maravillosas ilustraciones de plantas, flores y mujeres desnudas..."
(Leer completo en "Las nueve cosas más raras de Yale". Yale Daily News)
Manuscrito Voynich (PDF)

EL VALOR DE UN LIBRO


Bibliófilos: ¿de qué depende el valor de un libro?
www.descubrepoise.com
Cada vez que vamos al sótano, nos preguntamos cuanto valdrán esos libros que están allí desde los tiempos de nuestros padres y abuelos. Si desea saber que es lo que más influye en los libros, lea lo que afirman los expertos...
La oferta y la demanda es un elemento que influye ampliamente. Si bien no asegura la calidad de contenido, como cualquier objeto de mercado, el libro se determina por estos parámetros.
Existen tantas respuestas como personas, o incluso más. Pero se pueden ver algunas tendencias: Existe gente que busca en el libro una identificación con sí misma, sus ideas, o la sociedad en la que vive. Puede que estos libros le retrotraigan a su niñez, su juventud, sus familias o sus ciudades. Otros buscarán libros que tengan relación con su trabajo, o con los hobbies que practican, mientras que algunos preferirán aquellos que los lleven a lugares que visitaron, o en los que jamás estuvieron pero a los que les gustaría llegar. Un genero que últimamente ha concitado mucha atención, es el de las biografías, en el que se busca conocer la historia de aquellas personas a las cuales los lectores admiran o admiraron. En definitiva, los libros son como un cristal del espíritu humano: “dime que estas leyendo y te diré quien eres”, sería el ajuste de la clásica frase que podríamos hacer. Y formar una pequeña biblioteca personal, es una tarea muy intima y creativa.
Pensando en los fríos términos de “mercado” u “oferta y demanda”, comienzan a entrar en juego las características particulares de cada libro. Muchas editoriales, suelen sacar dos tipos de ediciones del mismo libro: la original y la de bolsillo. Las primeras suelen ser más grandes, poseen hojas mas gruesas, letras más amplias, y tapas mejor diseñadas, mientras que las segundas, son todo lo contrario, pero mucho más económicas. Luego, influye mucho la edición: las primeras tiradas suelen ser las mas caras, ya que son más difíciles de conseguir. Otras veces, influye el hecho de que el libro haya sido poseído por alguna persona muy importante (por ej. Galileo, García Lorca, Borges). Y sin dudas una de las cosas que más valor les dará, es el hecho de que estén firmadas por su autor.
Para otro experto, son otros los factores que inciden en el valor de los libros. En primer lugar, señala la historia del libro, “en la que se incluyen su buen ranking de ventas, su precio, y la opinión de los libreros sobre la seriedad de su contenido”. En segundo lugar, ubica la experiencia propia, y la intuición para reconocer un libro con mucho valor “muchas veces esos libros están escondidos, a un bajo precio, y son muy pocos los que reparan en su alto valor”.
Existe un gran número de factores. El biógrafo John Carter dijo alguna vez “Luego del interés por la belleza o importancia del libro, lo cual siempre fue un parámetro importante, las dos consideraciones más substanciales son probablemente la rareza de la edición y el estado de la copia”.
Para otros, por último, lo más importante en el valor del libro es la oferta y la demanda. “Hay muchos factores que inciden en estas variable, pero todo quedará resumido a una cuestión: el precio de tapa”. Entre los factores que afectan a esta cuestión, se encuentran “los años que tiene, las ediciones limitadas, el estado, y la firma del autor, pero nada de ello es garantía de su valor: Solo se determina por cuantos hay en el mercado y cuantos personas desearían comprarlo”.
Si el libro es viejo… ¿automáticamente tiene más valor?
Esto es totalmente erróneo. Salvo que el libro haya sido impreso antes del 1500, la antigüedad del libro no influye por sí sola en su valor. Recuerden que muchas familias suelen guardar los libros por generaciones, y tirarlos se considera un pecado, por lo que no es muy difícil encontrar libros antiguos. Además, el libro fue inventado para durar por muchos años, por lo que la mayoría de los libros pueden durar mucho tiempo, y de hecho los libros viejos (impresos luego de la invención de la maquina de papel en 1930) duran incluso mucho mas que los actuales.
Es por está razón que algunos libros de mas de quinientos años se pagan 100 dólares o menos, ya que su contenido no les interesa a nadie. Los que contienen sermones o discursos clericales son un ejemplo común de esto.
Y de la misma forma, existen libros que tienen solo cinco o diez años de antigüedad, y cuestan mas de mil dólares. ¿Por qué? Muy simple, porque fueron editados en ediciones muy reducidas, o resultaron ser mucho más populares de lo que cualquiera hubiera imaginado, o ambos casos juntos. Imagínense cuanto puede costar un ejemplar del libro “The Christmas Box” (la caja de navidad) del que solo se imprimieron veinte lujosos ejemplares, que fueron repartidos entre los amigos y parientes del escritor.
Mirando atrás, el libro parece ser uno de los objetos de arte de mayor importancia en la época medieval y renacentista, que ha sobrevivido hasta nuestros días. Un manuscrito puede llegar a valer el precio de un auto nuevo, y la próxima vez que se venda la Biblia de Gutemberg (1454-55), esta podrá costar el precio de un par de Jet de ultima generación. Los libros en general son baratos. Existen billones y billones de ellos. Y muchos de ellos se editan en solo una edición, por el hecho de sus autores no fueron en su momento lo suficiente populares, o no se contó con el dinero suficiente para reimprimirlo, pero su contenido es muy valioso.
Hay muchos libreros que guardan libros del siglo 15 debajo de sus escritorios. Todos los días, reciben gente que vienen ofrecerle este tipo de libros muy viejos a un precio elevado. Entonces, ellos responden: ¿Ve esos libros? ¡Se los vendo todos por unos cinco dólares!
Pero de los millones de libros que existen en el mundo, solo una muy pequeña proporción –no mas del uno por ciento- son totalmente indeseados. ¿Por qué? Por que siempre habrá alguien, en algún lugar, que querrá Ese libro.
Para muchos expertos, la antigüedad es uno de los aspectos menos importantes en el valor de un libro. Por cierto, un libro impreso antes de 1500 tiene mucho valor, sea cual fuere. Pero muchos libros impresos en el siglo 17 o 18 son muy difíciles de vender. (Salvo que hablemos de precios inferiores a los 20 dólares). El valor de un libro reside fundamentalmente en los ojos del potencial comprador. Un librero dijo una vez que cuando algún otro librero lo llama por un libro muy raro, le cuesta dar el precio, pues no puede precisar si el comprador también es “raro”.
Caso contrario, una simple copia de un libro recientemente editado puede tener mucho valor, especialmente si perteneció a una prominente asociación, si fue firmado, tiene anotaciones en sus márgenes de un importante autor, o si está asociado con alguien de suma importancia. Si, por ejemplo, Albert Einstein hubiera estado leyendo una simple novela de detectives poco antes de morir, (y esto estuviera fehacientemente documentado), esa copia tendría un valor importantísimo.
¿Cuál es la diferencia entre un libro raro, escaso, antiguo, y usado?
El término “raro” suele ser utilizado de forma muy ligera en la actualidad, por lo que ha perdido el significado apropiado y se ha convertido en una especie de sinónimo de “costoso”, o de “viejo”. Y, aún más, hay personas que pagan cifras relativamente elevadas por ejemplar ‘raro’ solo por que era de los años veinte, y a pesar de que cualquier persona podía comprar otras diez copias de ese libro esa misma tarde.
El término “escaso” no se utiliza tanto como raro, y quizá por ello conserva su significado apropiado: Cuando un librero dice que un libro es ‘escaso’, está diciendo que no hay muchas copias disponibles.
En cambio, la palabra ‘antiguo’ nunca es utilizada por los libreros. Si usted ve un negocio en el cual le ofrecen ‘Libros antiguos’, puede estar seguro de que en esa librería no saben nada de libros.
Pero no deja de resaltar la importancia de separar este término de la palabra “anticuario”. Esta palabra, que se refiere a las casas de venta de objetos viejos, tiene una larga historia, y muy interesante. Se vienen a la mente los libros que pertenecieron a dos o más generaciones anteriores, cuyos contenidos difieren mucho de los actuales, en referencia a las historias, las artes, la ciencia, etc. Es un termino agradable, con un cierto glamour.
Cuando se habla de ‘usados’, se suele hablar de libros de ‘segunda mano’. Esto no es valorativo, sino que es un término neutral, que en el mejor de los casos se utiliza para denominar a un libro que está muy cuidado, aunque se nota que ha sido leído; y en el peor, para hacer referencia a un libro que solo se compraría si no existiesen mas copias del original.
Si un libro es realmente escaso, no permanecerá a la venta durante mucho tiempo. Incluso muchas guías de precios de internet dan valores falsos, y por seguir esos precios muchos libreros se pierden de realizar buenos negocios. Por ello mismo, muchos recomiendan tener mucho cuidado con el e-commerce.
No existe, entonces, un “diccionario de librería” que defina estas palabras, sino que solo la experiencia del librero puede hablar de ello. Pero en base a eso, hay quienes armaron este “diccionario”:
Raro: pocos ejemplares del libro pero muchos compradores. Suele tratarse de un libro de buena calidad, y de una primera edición rara, o de una edición clásica, con mucho valor histórico.
Escaso: No significa que posea muchos compradores potenciales. Puede tratarse de un trabajo de poca importancia de un autor famoso, un tratado histórico interesante, o algo asociado a una persona o acontecimiento famoso.
Antiguo: Esto vendría a ser “viejo”. Este término no se suele utilizar mucho en las librerías, ya que remiten a esas pilas de libros que estorban y nadie quiere. Algunos de estos libros parecen a primera vista muy interesantes, pero no lo son cuando se los examina de cerca, y se ve bien cuales son sus materiales.
Usado: Esto se puede dividir en libros que actualmente se imprimen, y libros que están fuera de impresión y por ende no se pueden conseguir. En este último caso, solo se puede obtener un ejemplar en una librería de usados, y es justamente por eso que poseen un precio alto. Si por el contrario, aún se pueden comprar, suelen valer la mitad del precio de tapa de los nuevos.
Cuánto incide el estado de un libro
La incidencia del estado de un libro suele ser inversamente proporcional a su “rareza”. Si un libro es muy difícil de conseguir, los compradores no suelen fijarse mucho en su estado. Sin embargo, si pudiesen conseguir diez iguales esta misma tarde, serán muy puntillosos para elegir el que mejor se conserve.
Algunos libros tienen valor solo por su estado: muchos decoradores, compran libros solo por su estado, a entre diez y veinte dólares el volumen. También están los que se interesan por la historia de la edición, y suelen por lo tanto fijarse mas en el estado del libro que en su contenido.
Si un libro está en buenas condiciones, (es decir sin rayas en el lomo, raspones en la cubierta, marcas adentro, etc.) puede valer el doble de lo que vale uno en estado normal. Existen algunas personas muy detallistas, que buscan hasta con un ‘tercer ojo’ cualquier defecto que pueda portar un libro. Esta gente finge ser coleccionista, pero en realidad no lo son: un coleccionista sabría que un buen libro que pueda completar su colección, puede servirle mucho, por lo menos hasta que pueda hallar una copia mejor. Por ello, existen también coleccionistas que por fijarse SOLO en el estado, desechan libros que tienen un valor único, aun cuando no estén en perfecta conservación.

Sunday, November 08, 2009

LIBERTAD DE IMPRIMIR Y DISTRIBUIR LO IMPRESO

Fuerte preocupación por los bloqueos a la distribución de diarios
Clarin Buenos Aires 20:42
La Sociedad Interamericana de Prensa, ADEPA y ADEBA firmaron una declaración conjunta en la que expresaron su "categórico repudio" a los reiterados bloqueos a la circulación de periódicos y revistas. El titular de la SIP lamentó que "la Presidenta no quiera debatir cara a cara".
“Nos preocupa la pasividad del gobierno que sugiere facilitación o inclusive, complicidad”, dijo el presidente de la SIP a Clarín.com.
mas informacion
Más amenazas contra los diarios: ataques y robo de ejemplares"El poder K se ha vuelto peligroso para la libertad de expresión"
Ayer, y por cuarto día consecutivo, en una nueva muestra de intimidación contra la libertad de prensa, se produjeron una serie de ataques contra la distribución de los diarios de Clarín y La Nación, que incluyeron denuncias de robo de ejemplares y hasta ataques con armas de fuego.Ante la reiterada amenaza, los presidentes de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Enrique Santos Calderón; de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), Gustavo Vittori; y de la Asociación de Editores de Diarios de la Ciudad de Buenos Aires (AEDBA), Pablo Casey; expresaron su preocupación en la 65° Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa.
En una declaración en conjunto las sociedades mostraron su "categórico repudio" a los hechos que obstaculizaron la llegada de los medios periodísticos a sus audiencias y que amenazaron el acceso a la información de la ciudadanía, y la libertad de prensa. Muchos observadores han calificado al accionar de los Camioneros de Hugo Moyano como "la agresión más grande contra los diarios desde el regreso a la democracia".
En diálogo con Clarín.com, el presidente de la (SIP), Enrique Santos Calderón, dijo que "es una pena que la presidenta Cristina Kirchner, no quiera debatir cara a cara estos problemas".El comunicado advierte sobre la "alarma frente a la eventualidad de un conflicto gremial ajeno a las empresas editoras de publicaciones, tanto éstas como sus lectores han quedado como rehenes de dicha situación". Además, mostraron su rechazo a este tipo de "metodologías violentas", para abordar conflictos que deben resolverse por las vías legales. También resaltaron la necesidad de "estar alerta frente a la posibilidad de que se reiteren hechos similares y pone de relieve el riesgo que corre la circulación de publicaciones en la Argentina".
Por último, llamaron a las autoridades competentes a intervenir en el asunto, a fin de garantizar el derecho de la ciudadanía a acceder a las publicaciones de su preferencia y de los editores a seguir cumpliendo con el deber de informar.
Los hechos de ayer contrastaron con la tranquilidad con que se vendieron los diarios en la mayor parte de Capital y Gran Buenos Aires, donde las empresas periodísticas habían montado un operativo especial con motivo del Día del Canillita. Los episodios de violencia se produjeron entre las 2 y las 9 de la mañana, después de que los Camioneros de Hugo Moyano liberaron el bloqueo que mantenían contra la planta de impresión de ambos diarios.

NUESTROS CONSOCIOS OPINAN: HERNÁN RODRÍGUEZ VILLEGAS




VIVIENDA Y DECORACIÓN
El Mercurio Sábado 22 de Julio de 2000


Entrevista al arquitecto Hernán Rodríguez Villegas


Historiador por vocación, Hernán Rodríguez Villegas arquitecto UC se ha dedicado a la defensa del patrimonio y ahora a la difusión cultural. Por 16 años dirigió el Museo Histórico Nacional, y desde 1993 es gerente de Proyectos Culturales de la Fundación Andes. Por su labor como administrador cultural, buscando la belleza y contribuyendo al enriquecimiento del país, Amigos del Arte lo distinguió con el premio Ernesto Pinto Lagarrigue.


La pantalla protectora de su PC, muestra sucesivamente obras de los más famosos pintores del mundo, mientras a su oficina acuden personajes de distintas manifestaciones culturales que postulan al apoyo de la Fundación Andes, de la cual es gerente cultural. Hernán Rodríguez Villegas, 56 años, de apariencia formal pero sonriente, se muestra entusiasmado con todas, desde los conciertos de Mahler en la Catedral hasta las presentaciones de ópera en poblaciones.Desde la más tierna infancia surgió su amor por el patrimonio, en la casa patronal de sus padres en Graneros: Esas raíces me sensibilizaron hacia lo nuestro; quien tiene un pasado rural lo carga siempre, con nostalgia y alegría.
Siendo el menor de tres hermanos, su interés por lo agrícola le llevó a trabajar en el fundo y a estudiar por un año agronomía al salir del colegio Padres Franceses de Alameda. Abandonó todo para ser asistente de publicaciones de Mario Toral (en Editorial Lord Cochrane), tomar clases de dibujo con Thomas Daskam y Carmen Silva, y estudiar arquitectura en la U.C., donde fue ayudante del historiador Mario Góngora: Aunque la carrera me ha dado satisfacciones, mi corazón está puesto en la restauración.
Ese ha sido su camino. Partió con su proyecto de título en la recuperación patrimonial de algunas manzanas del barrio poniente, hasta ser dibujante de la oficina del arquitecto Rodrigo Márquez de la Plata, con quien realizó numerosos proyectos entre ellos la restauración de La Moneda (también con Jorge Swinburn), el Palacio Cousiño y la Municipalidad de Santiago.-
¿Cómo influyó en su formación la beca del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) para estudiar restauración de edificios monumentales en Perú?-
Viví once meses en el Cusco con profesionales connotados del campo patrimonial, con quienes hicimos publicaciones. Esa experiencia me abrió los ojos a una realidad y me comprometió a rescatar del abandono la memoria patrimonial de Chile.A solicitud de Lily Garafulic inició el inventario patrimonial cultural del país con respecto a bienes muebles chilenos. Y en 1977 Enrique Campos Menéndez, entonces director de Bibliotecas Archivos y Museos, lo nombró director del Museo Histórico Nacional donde se desempeñó hasta el 93, tomando parte activa en su cambio de sede hacia su lugar actual en la Plaza de Armas.-
¿Cuáles fueron las mayores satisfacciones y qué metas quedaron en carpeta?-
Fruto de campañas para motivar a que mecenas entregaran patrimonio, se enriquecieron y crearon nuevas colecciones como la textil y fotográfica. Formamos personas para que asumieran la continuidad en el tiempo y se profesionalizara la conservación. A pesar de las carencias de recursos hubo un semillero del que agradezco haber formado parte.-
Usted ha estado en todas. Hernán Montecinos presidente de la fundación Amigos de Chiloé dijo que usted acuñó la idea de la minga más linda de Chiloé para reconstruir sus iglesias. Y por otro lado, Ravinet lo nombró director de la Corporación que supervigiló la construcción de la Estación Mapocho.-
Como arquitecto me sentí comprometido y emocionado al ver lo que pasaba en Chiloé; escribí un editorial en el diario, planteando que la recuperación no sólo era un tema del obispo y los parroquianos de Dalcahue, sino un desafío colectivo del país. Eso en el sur se llama minga; sólo ese fue mi aporte. En el proyecto de Rodrigo Pérez de Arce, Monserrat Palmer, Ramón López y Teo Fernández colaboré un par de años en lo que considero la mejor inversión en infraestructura cultural que se ha hecho en la segunda mitad del siglo XX.-
El libro que publicó en 1985 sobre fotografía ¿fue el testimonio de una exposición o una investigación en equipo?-
En el Museo creamos el Centro de Documentación Iconográfica y la gente llegó con cajas llenas de fotos antiguas. Junto a voluntarios armamos esa maravillosa colección, que sistematicé en el libro, tema que aún investigo hoy.
- ¿Qué otros libros publicó?
- Un registro de los artistas chilenos de la primera mitad del siglo 19. También hice investigaciones sobre el origen de algunas propiedades en Santiago, desde su fundación hasta nuestros días. Es lo que extraño en nosotros: enamorarnos de nuestras raíces. Ahora estoy en un proyecto sobre las casas patronales de Chile central y su forma de vida.A propósito de eso reconoce que para realizar su erudita labor ha tenido, aparte de los cómplices laborales, el apoyo de su familia: Mi esposa, Francisca Valdés, trabaja en guión y estructuras de museos en la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos; es una gran cómplice; me ayuda constantemente. De un primer matrimonio tiene un hijo periodista, Hernán Rodríguez Matte, de 28 años , que adoro. Sufrió cuando otro de sus hijos se murió a los siete años. De un segundo matrimonio por la iglesia parte muy importante de su vida tiene cuatro hijos, de los 20 a los 14 años. A ellos les traspasa su amor por el patrimonio y procura concientizarlos en su búsqueda de la belleza y la cultura.-
En su trabajo en la Fundación Andes, ¿cómo aportan hacia la meta de recuperar el patrimonio?- El radio de acción es muy amplio. En mi área, la cultural, somos un balcón abierto a actividades creativas y artísticas. Hay un programa de becas para desarrollar proyectos de literatura, pintura, danza, teatro, música, video, fotografía, al que se postula anualmente (web: www.fundacionandes.cl). Apoyamos a museos existentes para que se fortalezcan y en el futuro lo haremos con bibliotecas. Enviamos a jóvenes a la universidad e incluso al extranjero. Propiciamos la formación de orquestas infantiles y juveniles. Buscamos la capacitación, formación y apertura hacia nuevos públicos. No estamos en eventos ni en exposiciones, la idea es prender el fogón de la cultura, para que la gente se junte alrededor de él.
Siente que debemos proteger nuestra identidad y que vivimos un momento expectante para la cultura: La gente lo demuestra cuando escuchan con atención conciertos en la Catedral o cuando el gobierno abre las puertas de edificios históricos para el día del patrimonio y en vez de 20.000 personas llegan 40.000. La gente está clamando por más oportunidades culturales.


Por Luz María de la Vega Prat


Claude Lévi-Strauss dejó su impronta en las ciencias humanas del siglo XX.

Amazonía
Lévi-Strauss hizo dos expediciones al oeste brasileño.
Oeuvres Claude Lévi-Strauss
Editorial Gallimard,
Bibliothèque de la Pléiade, París, 2008, 2.128 páginas.


Semblanza A la muerte del intelectual francés



Claude Lévi-Strauss: la marca de la fidelidad



No alcanzó a cumplir los 101 años, pero Claude Lévi-Strauss dejó su impronta en las ciencias humanas del siglo XX.



El Mercurio Artes y Letras domingo 8 de noviembre de 2009



Vincent Debaene, estudioso de su obra, ha escrito un libro sobre él y participó destacadamente en la edición de sus "oeuvres" para la Bibliothèque de la Pléiade. Aquí hace un recuento de su vida y su obra.



Vincent Debaene
Claude Lévi-Strauss celebró sus 100 años el 28 de noviembre del año pasado. Para captar la dimensión del aserto, hay que reformularlo, por ejemplo, en estos términos: el armisticio que pone fin a la Primera Guerra Mundial fue firmado algunos días antes de su décimo cumpleaños. Estaba a punto de cumplir los 60 en mayo de 1968. A sus quince años asistió a la creación de "Les Noces", de Igor Stravinski en el teatro de Châtelet, en junio de 1923, experiencia que describe más tarde como una "fulgurante revelación"; Marcel Proust había muerto algunos meses antes y, un año más tarde, fue publicado el primer "Manifiesto del surrealismo".
Tales ajustes de la mirada histórica son necesarios para comprender lo que significa la extrema longevidad. Bajo la etiqueta cómoda de "estructuralismo", asociamos (injustamente) el pensamiento de Lévi-Strauss con los de Roland Barthes y Michel Foucault, pero el primero es menor que Lévi-Strauss en siete años y el segundo, en dieciocho. El etnólogo es de la generación intelectual de Jean Paul Sartre, Maurice Merleau-Ponty, Raymond Aron, Simone de Beauvoir o incluso Maurice Blanchot. La diferencia es esencial, porque significa que él conoció la Gran Guerra, aunque no en el frente. Lévi-Strauss se volvió adulto en años en que el pacifismo era la ideología dominante y determinaba, para los intelectuales, la necesidad del compromiso político a la vez que su contenido. La primera parte de su formación se parece a la de numerosos miembros de la "generación de 1905". Asocia estudios universitarios (derecho y filosofía) y militancia de izquierda. Pero el poco eco ante sus iniciativas políticas, el nombramiento en liceos alejados de la capital, el asco que le inspira una filosofía que le parece un malabarismo intelectual y cuya enseñanza repetitiva lo aburre: todo esto lo lleva a abandonar tal proyecto de carrera doble. De esta manera, igualmente abandona un particular modo de conciliar reflexión teórica y acción política.
En 1933-1934 descubre la etnología. A través del trabajo de campo, esta disciplina parece prometer una combinación distinta entre teoría y práctica, y una relación armoniosa entre reflexión y acción. Habiendo marchado a Brasil en 1935 para ocupar la cátedra de sociología de la nueva universidad de São Paulo, Lévi-Strauss gana sus galones de etnógrafo gracias a dos expediciones al oeste brasileño, uno en 1935-1936, el otro en 1938. Sin embargo, como lo cuenta más tarde en "Tristes trópicos", esta experiencia no es tan satisfactoria como había soñado. Por cierto, recogió informaciones inéditas y sus trabajos son saludados por sus pares, pero ha estado confrontado con formas sociales moribundas y, sobre todo, tuvo el sentimiento que la realidad indígena permanecía inasequible en el curso de la investigación. Esto podía provenir de una insuficiencia circunstancial del terreno (habría habido que quedarse más tiempo, ir hacia poblaciones mejor preservadas), pero también puede querer decir que la realidad social es inaccesible mediante la experiencia y que sólo un trabajo teórico podía explicitar los principios que la gobiernan. La vuelta a Francia en 1939 es, así, un período de crisis a la vez intelectual y personal: se separa de su mujer Dina; sueña con escribir una novela (el título ya es "Tristes trópicos") y retoma el texto de una pieza de teatro titulada "La apoteosis de Augusto". Pone en escena a Cinna, un explorador de regreso a Roma después de diez años de aventuras, y a Augusto, su antiguo compañero, un emperador a punto de ser divinizado. Ambos se interrogan por el sentido que quisieron dar a sus vidas y, de nuevo, se plantea la cuestión de la realización propia en la acción o en el conocimiento.
En Nueva York
La movilización tras la guerra y el exilio no dejan a Lévi-Strauss el tiempo para proseguir estas reflexiones. Destituido de la enseñanza debido a las leyes raciales, es invitado a Nueva York en el marco del programa de "salvataje" de los profesores universitarios europeos llevado a cabo por la Fundación Rockefeller. En marzo de 1941, se embarca en el Capitaine-Paul-Lemerle , en una "travesía de galeotes" que lo lleva a la Martinica en compañía de otros artistas e intelectuales, entre ellos André Breton, al que reencuentra en Nueva York. Su estancia estadounidense es el momento decisivo de su formación intelectual, cuando menos por tres razones: descubre la antropología estadounidense y su enfoque muy atento a los detalles concretos y a las inmensas cantidades de datos acumuladas desde el siglo XIX; luego, frecuenta una comunidad de artistas (en particular surrealistas) y de profesores universitarios en el exilio, alrededor de los cuales se reinventan en parte las bases de la vida intelectual y política francesa de la posguerra; finalmente, conoce a Roman Jakobson, y la lingüística estructural le provee el marco teórico que le permite repensar íntegramente las cuestiones antropológicas que le preocupan. "Antes", dice, "hacía estructuralismo sin saberlo". En Nueva York escribe su tesis, "Las estructuras elementales del parentesco", obra fundamental tanto para la antropología como para el pensamiento del siglo XX.
Estructuralismo
El regreso definitivo a Francia, a fines de 1947, abre un nuevo período difícil. Aunque defiende su tesis en junio de 1948, sus numerosos artículos (sobre la noción de estructura, sobre las relaciones entre antropología y lingüística, sobre la organización social, etc.), reconocidos en los Estados Unidos, no tienen la acogida merecida. Después de un doble fracaso en el Collège de France , en 1949 y 1950, Lévi-Strauss es finalmente nombrado en la École pratique des hautes études , en la sección de ciencias religiosas, lo que le obliga a cambiar el objeto de sus estudios. Empieza la segunda parte de su carrera: después del parentesco, los mitos. Paralelamente, reconstruye su vida privada (se divorcia de su segunda esposa, vende su colección de arte "primitivo" comenzada en Nueva York y encuentra a la que se convierte en su tercera mujer, y que lo fue hasta la muerte del etnólogo). Más profundamente, Lévi-Strauss no se reconoce en Francia de posguerra, ni en su vida intelectual (todavía gobernada por las filosofías de la subjetividad, el existencialismo en primer lugar), ni en su vida política: el país no quiere reconocer que tuvo una derrota y que se transformó en una potencia "intermedia" a escala internacional, lo que confirma pronto el hundimiento de su imperio. De este malestar "Tristes trópicos" es, en cierto modo, el resultado. En este libro, escrito muy rápida y libremente, Lévi-Strauss reorganiza su experiencia pasada y prosigue la reflexión empezada con "Raza e historia", en 1952, sobre el lugar de la civilización occidental en el conjunto de las culturas. Paradójicamente, esta obra -la menos científica que haya escrito- le granjea el reconocimiento que no había podido obtener hasta entonces. Por todas partes, se saluda un libro que, en este período de guerra fría, de amenaza de tercera guerra mundial y de descolonización, responde a las preocupaciones de los más intranquilos. Lévi-Strauss se convierte en un intelectual reconocido; es elegido en el Collège de France en 1958, el mismo año en que se publica "Antropología estructural", recopilación que, por fin, da una amplia difusión al estructuralismo.
Buenos años
Los años 60 son los más fecundos de su carrera. En 1962 publica "El pensamiento salvaje"; después, de 1964 a 1971, los cuatro tomos de las "Mitológicas". Su influencia en la vida intelectual está en su apogeo y alcanza a todas las ciencias humanas: filosofía, historia, crítica literaria, etc. Él, sin embargo, se aparta de la moda del estructuralismo, etiqueta que se hace cada vez más una "llave maestra" y agota su contenido teórico. En los años 70 y 80, los honores suceden a los honores (la Academia Francesa en 1973), unos doctorados honoris causa a otros. Y las obras como "La vía de las máscaras" (1975), "La alfarera celosa" (1985), "Historia del lince" (1991) llevan la marca de la fidelidad. Fidelidad a los objetos (las poblaciones amerindias y sus producciones culturales) y fidelidad a sí mismo: Claude Lévi-Strauss no abandona los principios fundamentales del estructuralismo, ni la denuncia antihumanista de las filosofías del sujeto, ni la crítica de las ilusiones de la modernidad, ni el relativismo cultural fundamental que es el suyo y que, como en Montaigne, se acomoda muy bien con un cierto conservadurismo a su manera.
Esta constancia evidencia que un relato cronológico no es, sin duda, el mejor modo de hacer un recuento de su vida. Si hay un "arquitecto" que pueda ordenar los acontecimientos de su existencia, éste, escribía en 1955, debería ser "más sabio que su historia". En su pensamiento como en la percepción que tiene de sí mismo, Lévi-Strauss concibe siempre la historia como un factor fóraneo y productor de desorden. De modo que, si su obra todavía tiene mucho que decirnos, él es el primero en tener, respecto del siglo que atravesó, un sentimiento de distancia. Para él, que se interrogó muy tempranamente sobre las relaciones de los hombres y las sociedades con su entorno, toma la forma de una constatación implacable: "Cuando nací, había mil millones de hombres sobre la Tierra, y cuando entré en la vida activa, después de la titulación [en 1931], había mil 500 millones ; son seis mil millones ahora, y serán ocho o nueve mil mañana. Este mundo ya no es el mío".
Traducción: Patricio Tapia

Saturday, November 07, 2009

aDIOS


Polémica antología sobre ateísmo
El libro "Dios no Existe", antología de artículos de pensadores y escritores de todas las épocas, es otra acción militante contra la religión, fuente de violencia y sumisión para el recopilador británico Christopher Hitchens.
Por: Gustavo Varela
Dios ha muerto: así lo sentenció F. Nietzsche en su libro La gaya ciencia, en 1882, hace ya más de un siglo. Sin embargo las discusiones contemporáneas en torno al pensamiento religioso y a la presencia de dios en las prácticas humanas parecen contradecir aquella proclama e inaugurar el retorno de un problema filosófico que la modernidad, suponíamos, había despachado para siempre. Gianni Vattimo, Richard Rorty, Juergen Habermas, Jacques Derrida, Hans Gadamer, entre otros, escriben, discuten, se reúnen en mesas redondas o en conversaciones teóricas para hablar de religión y entonces Dios, la Biblia, lo sagrado, la trinidad, Moisés o la fe vuelven a formar parte de una batería conceptual filosófica que creíamos perimida. ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de este retorno? ¿No era claro que el pensamiento crítico exige el fin de las religiones o de cualquier otra forma de clausura trascendente? ¿No alcanza con la ciencia para la verdad, con el acuerdo para la moral, con la democracia para la política o con el psicoanálisis para la angustia existencial? Después de Nietzsche, de Freud y de Marx, ¿es necesario volver a pensar en Dios o en la religión o en una fuerza divina para edificar nuestro pensamiento humano? A lo largo de la modernidad, y en particular en el siglo XX, aprendimos a pensar sin dios: la antropología, la política, la sociología, el psicoanálisis, la pedagogía, en fin, todas las formas contemporáneas del pensar excluyen a dios de su cuadrícula de explicaciones. ¿Cuáles son las razones de este retorno de lo religioso en la reflexión teórica?No hay dudas que habitamos el fin de una época. La crisis del pensamiento moderno, anunciada en miles de páginas bajo el prefijo pos (posmodernidad, poshumanismo, posindustrial, etc.) implica un giro y una metamorfosis en los conceptos y valores sobre los que se había edificado el sentido de las prácticas humanas desde el siglo XVII en adelante. Después de la muerte teórica de Dios, asistimos al fin de la Verdad, de los grandes relatos, de la objetividad, de la historia, de las ideologías, de la ética humanista. El pensamiento contemporáneo parece referir a la caída como un modo de afirmar la incertidumbre a la que está expuesto cuando pierde el andamiaje que le brindó la razón por más de trescientos años. La demolición del edificio moderno deja escombros: culpas, ausencias, reconstrucciones, críticas, obsesiones, abandono, reordenamientos. El fin de la metafísica y el nihilismo que le sigue, anunciado por Nietzsche y luego por Heidegger, es uno de sus efectos. La necesidad de una nueva ontología es otro. Deleuze, Badiou, Sloterdijk, Negri, Baudrillard, entre tantos autores, se hacen cargo de la devastación moderna y, sin la necesidad de Dios, elaboran toda una siderurgia teórica para fraguar los cimientos filosóficos en un nuevo suelo. Es en esta perspectiva de reconocimiento del fin de la metafísica en la que se ubica el filósofo italiano Gianni Vattimo. Pero, lejos de aquellos teóricos que prescinden de Dios, Vattimo vuelve sobre el pensamiento religioso y afirma que el nihilismo posmoderno, el "pensamiento débil" tal como él lo llama, es la "verdad actual del cristianismo". Esto, lejos de tener una mirada crítica sobre la época contemporánea, es una afirmación positiva en tanto supone la caída de los grandes relatos, el derrumbe de la verdad objetiva de la ciencia, y con ello, la posibilidad de la interpretación y la emergencia de la diferencia. Si la verdad es una "experiencia de participación en una comunidad", la diferencia en las distintas interpretaciones es posible gracias a la verdad del amor, la caridad. El suponer una verdad objetiva, es decir trascendente a la historia, es la fuente de los fundamentalismos; la hermenéutica, como posibilidad de interpretación, es la experiencia de una existencia histórica, no sólo de la verdad, sino también de los hombres. Por ello, para Vattimo, la encarnación de Dios en Cristo, es "la renuncia a su propia trascendencia", es decir, el despliegue de un cristianismo antimetafísico, donde Dios es mundano, está rebajado y fuera del cielo, y lejos de ser una verdad objetiva que debe imponerse como único fundamento, es un mensaje histórico de salvación, es decir, de interpretación. Desde esta perspectiva, la muerte de Dios anunciada por Nietzsche, puede ser vista como "la muerte de Cristo en la Cruz narrada por los Evangelios". El nihilismo es el fin de la metafísica y el imperio de la diferencia, sólo posible a través del amor. Es decir, frente a la intolerancia de los fundamentalismos, Vattimo propone a la caridad cristiana como el único valor que nos permite aceptar las diferencias y reducir la violencia. La religión retorna, en el pensamiento del filósofo italiano, como "no-religión", es decir, no como un dogma ni como institución indiscutible.Frente a posiciones como la de Vattimo, donde lo religioso es visto y recuperado a partir del fin de la modernidad, otras lecturas insisten en llevar a juicio a Dios y someterlo al tribunal de la razón. El motivo principal de estas interpretaciones de corte iluminista es el de enfrentar a los totalitarismos políticos de base religiosa, donde el fundamento divino trasciende necesariamente las fronteras de la religión y se hace violencia terrorista, atentado y muerte. La caída de las Torres Gemelas en septiembre de 2001, además de una reflexión sobre sus derivaciones en la política de Occidente, abrió nuevamente el debate sobre la existencia de Dios y los efectos que producen las creencias religiosas en la vida de los hombres. Lejos de abandonar los postulados de la modernidad, aquí se afirma el poder de la razón y la verdad de la ciencia como un principio que permite desarticular el oscurantismo religioso y demostrar la falsedad de todos sus enunciados. Es decir, "aumentar las luces", como afirma el filósofo Michel Onfray en su Tratado de ateología (Ediciones de la Flor, 2006), insistir con el iluminismo moderno, llevarlo al extremo, con el fin de liberar a los hombres de la barbarie y la ignorancia. Se trata, de alguna manera, de seguir manteniendo la vocación higiénica que la modernidad manifiesta respecto de las creencias religiosas, mediante la claridad argumentativa y la verdad luminosa que la razón nos ofrece. Si el fanatismo del creyente produce guerras, atentados, y muerte; si bajo el nombre de Dios se llevan adelante sacrificios, mutilaciones o abusos; si los argumentos religiosos se oponen a los argumentos de científicos, no se trata entonces de incorporar a Dios de un modo más pacífico y privado, sino de demostrar una y otra vez la falsedad de su existencia; de comprender que todas las religiones no son más que supersticiones inventadas por los hombres con el fin de seguir sosteniendo una forma de dominio cruel sobre sus semejantes.Esta es la perspectiva que sostiene el libro Dios no existe. Lecturas esenciales para el no creyente del escritor y periodista inglés Christopher Hitchens (Debate, 2009). Este ensayo, de reciente aparición, es una extensa antología de textos que van desde Lucrecio, poeta y filósofo romano del siglo I a. C., hasta autores del siglo XXI, donde todas las reflexiones elegidas comparten un pensamiento crítico y en muchos casos devastador en contra de la existencia de Dios. En la introducción, Hitchens afirma de inmediato su mirada sobre la religión y la preocupación que lo lleva a publicar su libro: la creencia en Dios es una peste (el texto comienza con una referencia a la novela de Albert Camus) y "esta antología pretende identificar y asilar esos bacilos con mayor precisión". Con la misma urgencia, refiere a los atentados con coches bomba del año 2007 en Londres (su ciudad natal), donde en nombre de la religión "el odio y la violencia están envenenando todas las vidas". Es decir, el libro se presenta no sólo como una defensa del ateísmo militante que el autor sostiene, sino como una necesidad de tomar conciencia de los efectos terroríficos que produce la religión en la vida contemporánea. Este libro es, en cierta forma, la continuación de un libro anterior de Hitchens (Dios no es bueno. Alegato contra la religión, Debate, 2008) donde el autor, luego de un análisis crítico de la religión y sus efectos –"La religión mata", "La religión como pecado original", "¿Es la religión una modalidad de abuso de menores?", son algunos de sus capítulos– hace un llamado a la resistencia de la razón y a la necesidad de una nueva Ilustración que sostenga como único objeto de estudio, no a Dios o sus mesías o a sus libros sagrados, sino al hombre y la mujer. Sin embargo, y a pesar de la claridad que brinda la ciencia actual, Hitchens cree que es "necesario también conocer al enemigo [dios]... y disponerse a combatirlo".Es en esta batalla ilustrada que se inscribe Dios no existe, ya no como un alegato sino como una genealogía del ateísmo que incluye a autores de las diversas ramas del pensamiento y de los distintos períodos históricos de la cultura occidental. Desde la prosa de los Rubáiyat, de Omar Jayam, de fines del año mil a la voz de Darwin en su Autobiografía; filósofos como David Hume o Karl Marx; escritores como Joseph Conrad, George Orwell o John Updike; S. Freud, Carl Sagan, Anatole France, Einstein, Lovecraft o Mark Twain, en una extensa y muy completa reconstrucción cronológica de pensamientos que, de un modo u otro, criticaron la idea de Dios o directamente afirmaron su inexistencia. La antología finaliza con la escritora de origen islámico Ayaan Hirsi Ali quien actualmente vive oculta y amenazada de muerte por la yihad por su defensa de los derechos de las mujeres musulmanas. Su artículo "Cómo (y por qué) me hice infiel" es un pequeño ensayo autobiográfico que describe el camino que la condujo de la sumisión religiosa musulmana al ateísmo que hoy sostiene. No es sólo un pensamiento sino la descripción de una práctica concreta de abandono de la idea de Dios, una emancipación que tuvo a la razón como guía y el respeto a sí misma como "brújula moral". Una experiencia de infidelidad que Christopher Hitchens elige para cerrar su libro, acaso como una forma de decir que no sólo es posible vivir sin Dios, sino que, tratándose del "enemigo más antiguo de la humanidad", es vital y necesario.Para sostener la religión o para devastar definitivamente el poder de dios, lo cierto es que la filosofía del siglo XXI sigue administrando las consecuencias del fin de la modernidad y el ingreso a una nueva época para la que aún no tenemos un pensamiento. El resurgimiento de ciertos problemas es un signo de la devastación teórica con la que nos enfrentamos. Mientras tanto la razón y la fe siguen intercambiando sus cartas y acusándose mutuamente de los monstruos que producen.

FELIX LUNA

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EL CAZADOR DE SIMBOLOS


La muerte de Lévi-Strauss: El cazador de símbolos
Tenía 100 años. Había dedicado su vida a estudiar las estructuras comunes que subyacen a los mitos de diferentes culturas. Fue más que un antropólogo: descifró el solfeo del espíritu, o se acercó a ello, a fuerza de rigor y de creatividad conceptual. Fue perseguido durante el nazismo pero nunca cejó en su búsqueda.
Por: Roger-Pol Droit
Pocos sabios se aventuraron tan lejos como Claude Lévi-Strauss en la exploración de los mecanismos de la cultura. Por vías diferentes y convergentes, se esforzó por comprender la gran máquina simbólica que agrupa todos los planos de la vida humana, desde la familia hasta las creencias religiosas, de las obras de arte a los modales en la mesa. La paradoja de las grandes obras, las que son verdaderamente decisivas e innovadoras, es que se pueden caracterizar en pocas palabras.Podría decirse, por lo tanto, que descifró el solfeo del espíritu. Por lo menos se aproximó a ello, y mucho, a fuerza de rigor y de creatividad conceptual. Hablar de un solfeo del espíritu no es sólo la prolongación de esa metáfora musical siempre presente en la obra del antropólogo. Ahora bien, hay que entender esa fórmula de manera literal. Aun en el caso de que cantáramos, y a diario, los meandros de la vida en sociedad; aun si conociéramos de memoria las melodías o los matrimonios; no sabríamos qué es lo que organizó esos sistemas. La conciencia no nos revela nada de forma espontánea acerca de los procesos que están en funcionamiento en el vasto ámbito de la simbología social. Es por eso que ignorábamos sus reglas de funcionamiento, las leyes de sus combinaciones. Nos faltaba el solfeo. Más allá de la diversidad de las melodías, eso explica las reglas que las engendran: acuerdo, cambio, transformaciones. Definió las formas (canon, fuga, sonata...) No es errado decir que la actividad de Claude Lévi-Strauss apuntaba a un objetivo análogo. Lo que lo atraía era ante todo descubrir las organizaciones ocultas, las leyes subyacentes en el tornasol de las apariencias sociales. Había quienes pensaban en la geología al contemplar un paisaje o reflexionaban sobre las clasificaciones botánicas al encontrarse ante macizos de flores.Es por eso que, más allá de la desconcertante profusión de las reglas de parentesco, de los tótems o de los mitos, más allá del aparente caos de los intercambios económicos y las creaciones artísticas, se concentró en descubrir, más que una división única y aislada, algunas de las estructuras que los crearon, independientemente de la voluntad y la conciencia de los actores.Esa tarea, en el fondo siempre similar, tuvo varias épocas y una sucesión de puntos de aplicación. Se concentró primero en el parentesco, del cual Claude Lévi-Strauss abandonó en su tesis la cara visible para analizar "las estructuras elementales". Su obra se concentró luego en el tótem, cuyo enigma aclaró eliminando el terreno de las aparentes analogías para captar mejor los juegos globales. También se centró extensamente en la mitología y con cuatro volúmenes monumentales –de 1964 a 1971– examinó sus transformaciones y su funcionamiento en sí, independiente de las decisiones individuales, de las lenguas, de los pueblos y hasta de los lugares y los tiempos.Esa preocupación por las estructuras, las combinatorias, los códigos de transformación, aproxima a Claude Lévi-Strauss a los científicos, sobre todo a los matemáticos. También lo acerca a los filósofos, que, de Platón a Kant, reconocieron el lugar central de los procesos formales.Los mitos "se piensan entre ellos": en eso reside el núcleo de la obra y lo que ésta tiene, a su manera, de vertiginosa. Por eso, en el análisis de esos miles de mitos que "se piensan entre ellos", se responden sin conocerse, se combinan sin que nadie lo haya decidido, se vislumbran los procesos mentales universales.Ese enfoque de un solfeo del espíritu humano prolonga o acompaña el esquematismo de Kant, la lingüística estructural de Roman Jakobson o, en el psicoanálisis, la teoría lacaniana del significante. El resultado es tanto más impresionante porque ese análisis convoca a pueblos y culturas sin contactos conocidos entre ellos. El historiador –como Georges Dumézil, también imbuido de una perspectiva estructural– sólo compara los mitos surgidos de pueblos cuyos vínculos están documentados. Al superar ese límite, al comparar, por ejemplo, los mitos amerindios con los de Japón, Lévi-Strauss abrió perspectivas teóricas que exceden los límites de la etnología e interesan a la antropología general y al estudio del espíritu de los hombres.Sin duda esa es una marca persistente, a través de desvíos y exilios, de su profundo compromiso con el rigor de los filósofos. Muy joven, este hijo de artista (su padre era pintor) dirigió su atención hacia los conceptos. En 1927 opta por la filosofía y empieza a enseñarla en 1932. Sin embargo, se aburre con rapidez y cede al deseo de "vivir una experiencia en sociedades indígenas". En 1935 viaja a San Pablo, Brasil, donde enseña durante tres años y realiza varias misiones de estudio entre los bororo y luego entre los nambikawara en compañía de Dina Dreyfus, su primera mujer, con la que se había casado en 1932. Se separaron a su regreso a Francia en 1939. El antropólogo se casó luego dos veces más, en 1945 y en 1954.Separado de la docencia como consecuencia de las leyes antijudías de Vichy, viaja a Nueva York, donde frecuenta a los surrealistas y se vincula con Jakobson, cuyo aporte fue determinante para la producción de su obra. El período de posguerra fue inestable para este investigador cuyas obras maestras empezaban a publicarse y no contaban aún con el reconocimiento de las instituciones académicas. Agregado cultural en Nueva York y luego enviado de la Unesco en India y Paquistán, en 1950 se incorporó a la École Pratique des Hautes Études con el apoyo de Dumézil.En 1955, Tristes trópicos lo hace conocido entre el gran público. Es un diario de viaje de escritura límpida y sensible, una meditación sobre el saber y la época de tono muy libre. El libro fue un éxito literario que pronto se convirtió en un éxito de ventas y más tarde en un libro de referencia. Muchas de sus páginas integraron después antologías utilizadas en las aulas. En el texto vemos a un viajero ya preocupado por los desastres del planeta, atormentado por la destrucción de la diversidad humana, pionero de la ecología. Se advierte también su inclinación por el budismo y sus reservas en relación con el islam. Estas últimas son tan fuertes, que algunas páginas de Tristes trópicos a las que en su época no se les prestó atención, seguramente le valdrían a su autor virulentas protestas si fueran publicadas en la actualidad.Luego de la publicación de Antropología estructural (1958) y de su elección para el Collège de France (1959), Lévi-Strauss desarrolló una actividad excepcional como organizador y autor que le valió un creciente reconocimiento internacional. Después de El pensamiento salvaje (1962) y de los cuatro tomos de Mitológicas, se hizo evidente que su obra era una de las más importantes del siglo. Es por eso que resulta difícil hablar del hombre, de la sociedad o de los intercambios sin tener en cuenta su aporte.Los honores se sucedieron. En 1973 se eligió a Claude Lévi-Strauss como miembro de la Academia Francesa. Acompañó a François Mitterrand a Brasil en 1985; sus colecciones de objetos se expusieron en el Museo del Hombre en 1989 y sus fotografías de Brasil se publicaron en 1994.En 2005, la Unesco festejaba el sexagésimo aniversario de su creación y le confió a su antiguo colaborador el discurso de apertura, discurso que, a pesar de que el orador se aproximaba al siglo de vida, seguirá siendo un modelo de pertinencia y lucidez. En el mismo, al referirse a Rousseau –uno de sus maestros, junto con Montaigne–, destaca las amenazas que nuestra expansión desenfrenada significan para la naturaleza y la humanidad. En definitiva, Claude Lévi-Strauss no separaba la defensa de la diversidad cultural y de la diversidad natural.En una época vertiginosa, confusa, sumida en la abulia y el simplismo, Lévi-Strauss pasaba con frecuencia por distante. Todos los que tuvieron la oportunidad de conocerlo saben en qué medida ese espíritu universal, profundamente interesado en la dignidad de todos los pueblos, era accesible, amistoso, leal y cálido, sobre todo si se le mantenía la mirada, por muy acerada que ésta fuera.
(C) Le Monde y clarin
traduccion de joaquin ibarburu
Levi Strauss básico
Bruselas 1908 - París 2009
Junto con Roman Jakobson, es considerado el padre del estructuralismo antropológico, que entiende las civilizaciones estructuradas como un lenguaje. Lévi-Strauss plantea asimismo que ciertas estructuras constituyen el bagaje común de la mente humana. Realizó su primer gran trabajo de campo en Brasil y perfeccionó su perspectiva teórica en los años de la Segunda Guerra Mundial. Escribió ensayos con gran calidad literaria. Murió el sábado pasado a la noche; el 28 hubiese cumplido 101 años.

MUERE EL AUTOR DE LA LETRA DE "ALFONSINA Y EL MAR"




A los 83 años, murió este mediodía el reconocido historiador Félix Luna, quien desde hacía días estaba internado en el Instituto Argentino del Diagnóstico.

Sus restos serán velados entre las 17 y las 23 en el edificio de O´Higgins 2842, del barrio porteño de Belgrano.

¿Quién fue Félix Luna?

Historiador, escritor, político, artista... Tantas eran sus habilidades que resulta difícil definir a "Falucho", como le decían sus amigos. Félix Luna nació en Buenos Aires en 1925 en el seno de una familia de origen riojano. Su abuelo fue el fundador de la Unión Cívica Radical de La Rioja y su tío, Pelagio Luna, fue vicepresidente de la Nación. Luna se recibió de abogado en 1951 en la Universidad de Buenos Aires y entre 1956 y 1958 fue Director de la Obra Social del Ministerio de Trabajo de la Nación. En 1957 recibió su primer premio por el cuento costumbrista La fusilación y hace tan sólo una semana le entregaron la última mención que tuvo en vida: un reconocimiento a la trayectoria que le otorgó la Academia del Folklore de la República Argentina, y que recibió en su hija Felicitas. Entre 1963 y 1967 trabajó como profesor de " Historia de las Instituciones" en la Facultad de Derecho de la UBA y también ejerció como docente en la Universidad de Belgrano y en la del Salvador. Asimismo fue Secretario de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires y compuso la poesía de algunas obras musicales, entre las que se pueden destacar: Navidad nuestra (1964) y Mujeres argentinas (1964).
Como historiador ha escrito gran cantidad de libros entre los que se destacan clásicos como Historia integral de los argentinos, Perón y su tiempo, Yrigoyen , El 45, Los caudillos y Breve historia de los argentinos. Félix Luna fue, además, fundador y director de la revista Todo es historia, "una expresión cultural dedicada a registrar la memoria nacional y a esclarecer el pasado en un tono pluralista, abierto y tolerante", según puede leerse en el portal de la publicación. Asimismo, ha conducido varios programas radiales y televisivos relacionados con la difusión de la historia y fue en esto, un pionero. El autor estaba casado con Felisa de la Fuente, con quien tuvo tres hijas. Recibió distinciones de los gobiernos de Francia, Perú y Brasil, y en 1994 fue homenajeado con el Premio Konex en el rubro "biografías históricas", además de ser nombrado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires en 1996.

MUERE HISTORIADOR Félix Luna

Un centenar de familiares y amigos despidieron al historiador en el cementerio de Capilla del Señor
Foto: LA NACION / Graciela Calabrese





En Capilla del Señor / El historiador falleció a los 84 años
Ultimo adiós a Félix Luna
La Nacion de Buenos Aires Sábado 7 de noviembre de 2009



Graciela Calabrese
La sencillez y franqueza con la que vivió Félix Luna primaron ayer en el responso y último saludo de sus familiares y amigos en Capilla del Señor, una de las ciudades que más amó el historiador, fallecido anteayer, a los 84 años.
"Mi querido Félix, que descanses en paz, porque fuiste un hombre de paz", fue la despedida emocionada de Natalio Botana, solicitada por la esposa de Luna, Felisa de la Fuente, y sus tres hijas y nietos. Un pedido que no fue fácil de cumplir para el politicólogo. "Me cuesta que la razón se imponga al dolor", dijo, y agregó: "Cómo no recordar su voz, con la que cantó a la Argentina como nadie".
El cortejo fúnebre con los restos de "Falucho", como lo conocían sus amigos, llegó a la iglesia de Capilla del Señor después del mediodía. Tras un responso rezado allí, casi un centenar de familiares y amigos se trasladaron al cementerio de esa ciudad cuya intendencia cedió un espacio para Luna en el panteón, que es monumento municipal.
Después de Botana, hubo tres intervenciones espontáneas. "Me tocó vivir con Félix uno de los momentos más duros", dijo Emilio Gibaja, compañero de luchas en sus épocas universitarias. Sobreponiéndose al dolor del recuerdo, agregó: "Compartimos dos meses en la misma celda y recibimos los mismos tratos". Se refirió así al tiempo que pasaron presos y en el que fueron torturados por ser opositores al peronismo.
"Yo soy simplemente un ex alumno. Luna fue mi profesor cuando él tenía 25 años y yo 15. Me infundió el amor por el folklore y por la historia", dijo Eduardo Orellana, miembro de la Junta de Estudios Históricos de Caballito.
Jorge Mercado Luna, padrino de bodas de Félix y Felisa y amigo durante seis décadas, contó a todos que había "asimilado a «Falucho» como un modelo de identidad digno de imitar".
También estaban Pacho O´Donnell, Dardo Tuler, Horacio Oyhanarte, Eugenio Bulygin, Carlos Kreimer, Jaime y Gloria Rodrigué, María Silvia Corcuera Terán y Florencia Guzmán, entre otros.






HACE DOS DIAS FUE DISTINGUIDO POR LA LEGISLATURA



Murió el historiador Félix Luna
La Razon 6 de noviembre de 2009



Tenía 84 años y peleaba contra una larga enfermedad que lo mantuvo postrado el último mes. Entre sus más de 20 libros, se destacan "Breve historia de los argentinos" y "Soy Roca". Además, fue fundador y director de la revista "Todo es historia".

El historiador y escritor Félix Luna falleció hoy, a los 84 años, a causa de una larga enfermedad que lo mantuvo postrado el último mes. El autor de "Historia integral de los argentinos" había sido distinguido el lunes pasado por la Academia del Folklore con el premio a la trayectoria, que fue recibido por su hija, Felicitas Luna. Entre sus obras más conocidas, se destacan "El 45", "Los Caudillos", "Yrigoyen", "Perón y su tiempo" y "Soy Roca".
Sus restos serán velados entre las 17 y las 23 en el edificio de O Higgins 2842, del barrio porteño de Belgrano, aseguraron desde Academia de Folklore, que preside Antonio Rodríguez Villar. En 1951, "Falucho", como lo llamaban sus íntimos, se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Y cinco años más tarde tomó el cargo de Director de la Obra Social del Ministerio de Trabajo de la Nación. Fue jefe del Gabinete de Relaciones Exteriores y Culto en 1962 y secretario de Cultura de Buenos Aires entre 1986 y 1989.
En 1967 fundó la revista Todo es Historia, publicada sin interrupciones desde esa fecha. "Una expresión cultural dedicada a registrar la memoria nacional y a esclarecer el pasado en un tono pluralista, abierto y tolerante", según indica el portal de la publicación que era dirigida por el historiador argentino. Luna, que supo colaborar con el diario Clarín y La Nación, entre otros, recibió múltiples premiaciones por sus textos. Por "Yrigoyen" obtuvo el premio de la Dirección Nacional de Cultura y más tarde, "El 45" recibiría las condecoraciones del Instituto de la Opinión Pública.
El autor de "Breve historia de los argentinos", quien estaba casado con Felisa de la Fuente, con quien tuvo tres hijas, también ha explorado el campo de la música: junto a Ariel Ramírez es autor de la célebre canción "Alfonsina y el mar", en homenaje a la poetiza Alfonsina Storni, que se suicidó en octubre de 1938 en la ciudad bonaerense de Mar del Plata.

Friday, November 06, 2009

PRIMER LIBRO DE BENEDICTO XVI




“Jesús de Nazaret”, primer libro de Benedicto XVI, sobre la figura y la vida de Jesucristo, desde el bautismo en el Jordán, hasta la Transfiguración
Viernes, 13 abr (2007) (RV).- Esta tarde se ha presentado en el Aula del Sínodo del Vaticano el libro Jesús de Nazaret, escrito por el Santo Padre Benedicto XVI, el primero en sus dos años de pontificado. Han intervenido en la presentación del volumen sobre la figura y la vida de Jesucristo, del bautismo en el Jordán, a la Transfiguración, el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, y los profesores Daniele Garrone, decano de la Facultad Valdense de Teología de Roma, y Massimo Cacciari, ordinario de Estética de la Universidad Vita-Salute San Raffaele, de Milán. El acto ha sido coordinado por el P. Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de nuestra emisora.
El director de la Oficina de Prensa Vaticana y de esta Radio habla del libro
Precisamente, a propósito de la noticia sobre el libro del Papa, el padre Lombardi, manifestaba que Benedicto XVI ha podido llevar a cabo su gran obra sobre Jesús a pesar de los compromisos y de las preocupaciones constantes que ha afrontado cotidianamente en estos dos años de pontificado. El director de la Oficina de prensa se congratula que el Papa haya podido llevar a maduración un texto de tan alto esfuerzo científico y espiritual. El Santo Padre, según el jesuita italiano, ha dedicado al volumen todos los momentos libres de sus jornadas. “Éste es ya un mensaje muy significativo sobre la importancia y la urgencia que tiene para él la obra”. El Papa dice claramente con su habitual sencillez y humildad que no se trata de un “acto magisterial” sino de un libro que es fruto de su investigación personal, y como tal deberá ser libremente discutido y criticado. Esta es una observación muy importante, porque pone a las claras que aquello que él escribe en el libro no vincula la investigación de exegetas y teólogos. No se trata de una larga encíclica sobre Jesús, sino de la personal presentación de la figura de Jesús del teólogo Joseph Ratzinger, elegido Obispo de Roma. El largo prólogo, explica eficazmente que en la situación cultural actual y en muchas presentaciones de la figura de Jesús, existe una gran distancia entre el “Jesús histórico” y “el Cristo de la fe”, que hace que sea muy difundida la impresión de que sabemos bien poco ciertamente de Jesús y que sólo más tarde a través de la fe, su divinidad ha plasmado su imagen.Esta situación –dice expresamente el Papa– “es dramática para la fe, porque hace incierto su punto de referencia: la íntima amistad con Jesús, del cual todo depende, amenaza devanar en el vacío”. Joseph Ratzinger, teniendo en cuenta todos los resultados de la investigación moderna, pretende representarnos al Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús de los Evangelios como el verdadero “Jesús histórico”, como una figura sensata y convincente a la que podemos y debemos referirnos con confianza y sobre la que tenemos motivo para apoyar nuestra fe y nuestra vida cristiana. Con su libro, dice el padre Federico Lombardi, Benedicto XVI pretende desarrollar un servicio fundamental para sostener la fe de sus hermanos, y lo hace sobre el punto central de la fe, es decir Jesucristo. De lo que hemos podido leer en los parágrafos de la Introducción. Jesús se nos presenta como el nuevo Moisés, el nuevo profeta, que habla con “Dios cara a cara”, que es el Hijo, profundamente unido con el Padre. Si se deja a parte este aspecto central, la figura de Jesús se convierte en contradictoria e incomprensible. Joseph Ratzinger nos habla por lo tanto con pasión de la íntima unión de Jesús con el Padre y quiere comprometer al discípulo que sigue a Jesús en esta comunión. Leeremos pues, manifiesta el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, una gran obra de exégesis y de teología pero también una gran obra de espiritualidad. Jesús de Nazaret ha sido editado en Italia por la editorial Librería Editora Vaticana, pero al mismo tiempo la Librería mencionada, consciente del alcance que tendrá la obra del Papa a nivel mundial, ha tomado acuerdos con la Casa Editorial Rizzoli cediéndole a la misma los derechos de traducción, de difusión y de comercialización en todo el mundo.Al mismo tiempo la Casa Editora Rizzoli, consciente de la relación de estima y de amistad, desde hace más de 50 años, existe entre la familia Herder y el profesor y después Cardenal Joseph Ratzinger, ha cedido a Herder Verlag los derechos de la obra para Alemania. Las ediciones en italiano, alemán y polaco del libro Jesús de Nazaret, escrito por el Pontífice, saldrán a la venta el lunes 16, fecha que coincide con el día en el que el Santo Padre cumple 80 años.
Sinopsis del libro
«El camino del Papa hacia Jesús. Una meditación personal y no un documento del Magisterio». Se ha presentado la sinopsis de este libro de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, titulado «Jesús de Nazaret». Libro que es la primera parte de una obra, cuya realización – como afirma el mismo autor - «ha sido precedida por un ‘largo camino interior’». Y en cuya segunda parte el Papa espera «poder ofrecer también un capítulo sobre las narraciones de la infancia de Jesús y tratar sobre el misterio de su pasión, muerte y resurrección».Es reflejo de la búsqueda personal del ‘Rostro del Señor’ por parte de Joseph Ratzinger. «No quiere ser un documento del Magisterio», por lo que «cada uno tiene la libertad de contradecirme», como subraya el mismo Pontífice en la premisa. El objetivo principal de esta obra es el de «favorecer en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo».El que ha sido presentado hoy es «en primer lugar un libro pastoral», subrayando luego que es también «obra de un teólogo riguroso, que justifica cada una de sus afirmaciones sobre la base de un conocimiento inmenso de los textos sagrados y de la literatura crítica». Analizando el método histórico-crítico y sus límites, el Papa declara que su libro «considera a Jesús a partir de su comunión con el Padre». Joseph Ratzinger presenta «el Jesús de los Evangelios como Jesús real, como Jesús histórico».«Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico, Jesucristo, es también efectivamente el Hijo de Dios que vino a la tierra para salvar a la humanidad y, página tras página, va examinando cada uno de esos elementos. Va guiando al lector – creyente y no creyente – en una cautivadora aventura intelectual». «Con el hombre de fe, que anhela explicar el misterio divino sobre todo a sí mismo. Con el culto teólogo, que abarca resultados de análisis doctrinales antiguos y recientes», «en este libro, emerge el pastor que logra verdaderamente su anhelo de impulsar en el lector el crecimiento de una relación viva con Jesucristo, casi implicándolo poco a poco en su amistad personal con el Señor».La sinopsis del libro de Benedicto XVI concluye haciendo hincapié en que «en esta perspectiva, el Pontífice no teme denunciar un mundo que, excluyendo a Dios y aferrándose sólo a las realidades visibles y materiales, corre el riesgo de autodestruirse en la búsqueda egoísta de un bienestar sólo material, volviéndose sordo a la verdadera llamada del ser humano a ser, en el Hijo, hijo de Dios y a alcanzar así la verdadera libertad en ‘la Tierra prometida’ del ‘Reino de Dios».
Extractos del libro
Dando una mirada al libro podemos extraer la afirmación de que el Hijo de Dios es el Jesús histórico. Confieso, escribe el Papa, que precisamente Jesús –el del Evangelio– es una figura históricamente sensata y convincente. Aludiendo a la carta de Pablo a los Filipenses, el Santo Padre manifiesta que veinte años después de la muerte de Jesús encontramos en el gran himno a Cristo, en la carta mencionada del Apóstol, una cristología, en la que se dice que Jesús era igualmente Dios, pero que se despojó a sí mismo, que se hizo hombre, se humilló hasta al muerte en la Cruz y que a Él espera el homenaje de lo creado, la adoración que en el profeta Isaías, Dios había proclamado como debida solamente a Él.Mirando esta realidad Benedicto XVI cree conveniente preguntarse, qué ocurrió en estos veinte años tras la crucifixión. ¿Cómo se ha llegado a esta cristología? Naturalmente, creer que precisamente como hombre Él era Dios y que esto lo ha hecho ver en las parábolas, va más allá del método histórico. Al contrario, si a la luz de esta convicción de fe se leen los textos con el método histórico y con su apertura a lo más grande, ellos se entreabren, y nos muestran un camino y una figura que son dignas de fe. Respecto a la prueba de la existencia de Dios que el tentador propone cuando pide a Jesús que transforme las piedras en pan, Benedicto XVI se pregunta: ¿qué hay de más trágico y contradictorio con un Dios bueno, y la fe en un redentor de los hombres, que el hambre de la humanidad? ¿La primera nota identificativa de un redentor del mundo no debería ser el acabar con el hambre en el mundo?El Papa recuerda cómo Dios alimentaba al pueblo de Israel con el maná, con el pan del cielo, cuando caminaba por el desierto. ¿No debería el salvador del mundo demostrar la propia identidad dando de comer a todos? ¿El problema de la alimentación del mundo –y en general los problemas sociales– no son posiblemente el primer y auténtico criterio para la redención? ¿Alguien que no colme este criterio puede llamarse redentor? El marxismo, que ha hecho suyo este ideal, el corazón de su promesa de salvación, escribe el Pontífice, habría hecho posible que el desierto se convirtiera en pan. “Si tu eres el Hijo de Dios…” ¿Qué desafío? ¿No se debería decir lo mismo a la Iglesia? La respuesta de Jesús no se puede entender solamente a la luz de lo que se relata en las tentaciones. El tema del pan permeabiliza todo el Evangelio y debe ser visto en toda su extensión.A este punto el Papa recuerda dos pasajes evangélicos, precisamente sobre el pan en la vida de Jesús: la multiplicación de los panes y la Última Cena. En el primero, la gente fue a escuchar la palabra de Dios, como personas que han abierto el propio corazón a Dios y a los demás recíprocamente, así pueden recibir el pan de manera justa. El segundo pasaje sobre el pan nos lleva al anticipo del tercero y constituye su preparación, el de la Última Cena, que se convierte en Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Él mismo se ha convertido en pan para nosotros, y esta multiplicación de los panes durará de manera inagotable hasta el final de los tiempos. Así, ahora, comprendemos la palabra de Jesús, que Él toma del Antiguo Testamento, para rechazar al tentador: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A este propósito, el Papa recuerda una frase de un jesuita alemán condenado a muerte por los nazis: “El pan es importante, la libertad es más importante, pero la cosa más importante de todas, es la constante fidelidad y la adoración jamás traicionada”. El Santo Padre finaliza este extracto de su libro, contrastando este pasaje con la realidad del llamado Tercer Mundo y advierte que está en juego el primado de Dios: “No se puede gobernar la historia, advierte, con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, entonces ninguna otra cosa puede convertirse en buena. Y la bondad de corazón solamente puede venir de Aquel que es Él mismo la Bondad, el Bien”.
La cuestión joánica
Dos temas decisivos en la cuestión joánica: quién es el autor de este Evangelio y cuál es su credibilidad histórica. Respecto a la primera pregunta es el mismo Evangelio quien ofrece una clara afirmación en el relato de la Pasión, cuando se alude a uno de los soldados que atravesó el costado de Jesús con una lanza: “en seguida salió sangre y agua”, e inmediatamente añade: “quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis”. Y este era un testigo ocular, el mismo de quien se había dicho que estaba junto a la cruz y que era el discípulo a quien Jesús amaba, discípulo que después viene mencionado como el autor del Evangelio. No obstante el nombre de este autor venga voluntariamente mantenido en secreto, sin embargo el Evangelio le atribuye la función de testigo y garante de lo sucedido, figura histórica, porque si no fuera así, las frases anteriores se vaciarían de significado, carecerían de sentido.Aunque la tradición, desde tiempos de San Ireneo, muerto en torno al año 202, reconoce a este discípulo como San Juan, hoy han surgido dudas respecto a este nombre. Al mismo tiempo, estudios exegéticos modernos, inclinan la balanza de la autoría hacia San Juan, en base a los datos que examina el exegeta francés Henri Caselles, quien ha demostrado, con una investigación sociológica sobre las familias de pescadores, el sacerdocio del templo, la Cena en el Cenáculo, etc… que pueda ser Juan, el de Zebedeo, aquel testigo ocular como el autor del Evangelio. La complejidad en la redacción del texto levanta, sin embargo, ulteriores preguntas. Si por una parte, Eusebio de Cesarea, en el año 338 dice haber conocido al “presbítero Juan”, perteneciente a la escuela joánica de Éfeso, que a su vez puede ser el autor de la 2ª y 3ª Carta de Juan, las dos figuras se sobrepondrían. Pero en cualquier caso, aunque Juan el presbítero no sea el mismo que Juan el evangelista, y fuera el primero quien dio estructura al evangelio, siempre se consideró como el administrador de la herencia del hijo del Zebedeo, el testigo ocular de la muerte de Jesús.

Thursday, November 05, 2009

NUESTROS CONSOCIOS OPINAN: CRISTIÁN BOZA


Cristián Boza: Arquitectura, poder y ciudad
Revista CA

La oficina de Cristián Boza ocupa las dos plantas de un edificio ubicado en Callao, comuna de Las Condes. Un lugar agradable para vivir y trabajar. Una calle con poco tráfico, a pocos pasos del Metro, rodeada de árboles que -sobre todo en esta época- le dan al todo un agradable sentido de calma. De esa calma que sólo sabe dar la sombra en Santiago de Chile. Callao con El Bosque funciona como una especie de pequeño parque construido en perfecta comunión entre árboles, hormigón y vidrio. Callao con El Bosque funciona como la excusa urbana perfecta para instalar una oficina de arquitectos. No sabemos si por la mente de Boza pasó una reflexión similar, pero sí estamos seguros de que el lugar le acomoda, se siente bien en él, con gusto de recibir a clientes, amigos y a una tropa de asaltantes de tiempo libre, como nosotros. El privado de Boza ocupa prácticamente la totalidad del segundo piso de la oficina y es una mezcla entre oficina, biblioteca y taller. Al fondo, estantes con libros, en las paredes cuadros con croquis y fotografías de edificios famosos de Chile y el mundo. Planos y visiones de proyectos que fueron, y otros que quedaron en la propuesta. La identidad arquitectónica de Boza al desnudo decora esas paredes, la misma que le ha regalado el carácter de ecléctica a su obra y que lo ha llevado a recibir galardones de todo tipo y envergadura, como el Gran Premio de Arquitectura al Arquitecto Latinoamericano, que se llevó en agosto pasado. “Lo elige un grupo de 50 colegas de todo el mundo, quienes se reúnen dos días a deliberar hasta que definen a un ganador”, cuenta. Ahí lo eligieron. Eso es lo divertido. Yo estaba presente en el simposio. Y sabía que estaba en competencia. Pero competía con tantos monstruos que pensé que participaba de una carrera perdida, así que me retiré dos días antes. Y de regreso a Santiago se enteró. Exacto y tuve que volver a Río a recoger mi premio, que es uno de los más importantes a nivel mundial. Nunca pensé que iba a hacerme del galardón. Es agradable que tu trabajo sea reconocido por tus propios colegas. La arquitectura de Cristián Boza ha sido destacada por su eclecticismo.

Entre otras cosas. ¿Cómo podemos entender este eclecticismo?

Antes que nada, hay que entender lo ecléctica que es la arquitectura santiaguina, producto del choque de estilos, tendencias y el enfrentamiento de una serie de movimientos modernistas…Hagamos un paréntesis en este punto, ya que usted se refiere al modernismo. ¿Cómo se comprende el modernismo en la arquitectura?

Hay varias formas de abordarlo. Personalmente, creo que la más lúcida es analizando el momento histórico por el que cruza un país o un determinado segmento de la sociedad.Un ejemplo.Cuando Le Corbusier planteó la revolución modernista de su arquitectura, lo hizo como protesta a la decadencia de otros estilos, pero también como consecuencia de la post-guerra, proceso en el cual le costó muy poco imponer una nueva estética. Bueno, también hay que sumar el hecho de que Le Corbusier tenía una capacidad impresionante para transmitir sus ideas. Una anécdota, cuando vino a Sudamérica, desde el avión trazó planos reguladores para Río de Janeiro, Sao Paulo y Buenos Aires. El mito dice que apenas bajó del avión entregó los papeles con estas ideas a los urbanistas. Y algo de cierto debe haber, mal que mal, el plan de Río es en verdad una hoja dibujada a la rápida. Pero a lo que voy, puede que un arquitecto sienta la necesidad de dar un golpe a la cátedra, creando un nuevo movimiento o adueñándose de otro, pero esta revolución dependerá siempre de la continuidad histórica de donde esté parado. Y el modernismo fue y es eso, una conclusión estética, gatillada por lo que sucede alrededor.Otra perspectiva de la modernidad. Veamos la historia de Chile. Cuando Ambrosio O’Higgins contrató a Joaquín Toesca, lo hizo porque Santiago era una ciudad de adobe y arcilla, sin identidad urbana. Nuestra capital, a fines del siglo XVIII, estaba absolutamente desprovista de un hito. Lo que realizó Toesca fue levantar eso, hitos urbanos. ¿Cómo? Introduciendo la modernidad de la época a Santiago.Que en esa época era sinónimo de neoclásico.Exacto. Mira, Toesca llegó e impuso el neoclásico y con ello transformó la ciudad de Santiago. Pero junto con abrir esta puerta, se expandió a todos los estilos que venían de Europa, como el art nouveau. Fue un proceso muy rápido, ya que se tenía el apoyo del gobierno de la época. Los constructores, sedientos de encontrar una formalidad, reinterpretaron todo ese legado. Por algo tenemos una ciudad como Santiago Poniente, notable en la mezcla de su arquitectura, casi un pastiche de diversos movimientos y, por lo tanto, grandiosa en su eclecticismo.Entonces, el eclecticismo en Santiago parte y termina como un fenómeno histórico.Claro y se consolidó por la interacción de tres arquitectos notables de principios y mitad del siglo XX. Uno era Sergio Larraín García-Moreno, que llegó desde Europa con todo el ímpetu de la modernidad e hizo edificios como los de Santa Lucía, imbuidos en el más puro estilo vanguardista europeo, con una mano, mientras con la otra era capaz de cultivar el francés más sofisticado.Segundo ejemplo, Eduardo Costabal y Andrés Garafulic. Desarrollaron una arquitectura extraordinaria. Sólo hay que fijarse en la Clínica Santa María, antes de la ampliación, un preciosismo perfecto, lleno de detalles de la vanguardia alemana, casi fascista. A ellos se les debe el edificio antiguo de ferrocarriles, pero también una gran cantidad de casas francesas repartidas por Eleodoro Yáñez y Pocuro.Hay un detalle para nada menor y que se refiere a la influencia de los arquitectos italianos del Ducce. Antes de la Segunda Guerra Mundial, circuló bastante por las escuelas chilenas de arquitectura una revista llamada Arquitectura del sindicato del Ducce. Don Sergio Larraín me contaba que como no la podían mostrar, por todo el baño fascista que arrastraba, él, Costabal, Garafulic y otros andaban con la publicación bajo el brazo. Y la leían con la luz de una vela debajo de la cama para que nadie los sorprendiera.Y el tercer gran punto del eclecticismo arquitectónico es también el mejor de todos: Luciano Kulczewski. Un monstruo, un titán. Tenía una mano extraordinaria. Todos los planos los dibujaba a mano, en tela y tinta china. Se paseó por todos los estilos imaginados, desde el adams de calle Virginia Opazo hasta el más osado neogótico de la estación del funicular del San Cristóbal. Otros con resabios coloniales. Y art decó completo, como el famoso edificio de la gárgola frente al Parque Forestal. O la misma sede del Colegio de Arquitectos, que es un art nouveau refinado. Kulczewski trabajó con todos los cánones ortodoxos del tema. Es decir, Chile tiene una tradición de eclecticismo en su misma historia arquitectónica.Y la arquitectura de Boza…Mi arquitectura es ecléctica. Desde el punto de vista que no comienzo a analizar un estilo, sino que mi punto de entrada a una obra se basa en el lugar, los requerimientos del usuario y las condiciones climáticas. Es cosa de revisarla, una mezcla entre función práctica y estética. Mis edificios no son edificios que tengan una línea parecida. Claro, esto no es a propósito, sino porque yo me baso en las condiciones que rodean mis propuestas, el entorno, el espacio y el tiempo…El eclecticismo de Boza entonces, es fruto de la casualidad.Nunca mejor dicho.
Arquitectura y poder
“Desde mi punto de vista, la obra de arquitectura más interesante que tiene Santiago es el barrio cívico. Y con este ejemplo podemos desarrollar el tema de la relación existente entre poder y arquitectura. El barrio cívico es un proyecto que pretendía darle un sentido cívico, valga la redundancia, a la ciudad de Santiago. Hasta entrada la década de los ’40, la ciudad no tenía un espacio con carácter de civilidad, como sí existía en otras ciudades”, afirma Cristián Boza.¿Qué es lo que hace tan especial a esta obra?“Para empezar, su absoluta homogeneidad. Desde un inicio se pensó a partir de una perspectiva monumental, edificios que tenían que durar cien, quinientos, mil años. Es una obra impertérrita, zócalos y ventanas iguales. Gustavo Ross Santa María (ministro de hacienda entre diciembre de 1932 y marzo de 1937) quería darle un rostro de civilidad a la capital y Arturo Alessandri, entonces Presidente de la República, consiguió el apoyo público. Es muy interesante cómo se financió el proyecto, vendiendo títulos a cada edificio. A la Caja de Ahorros de Empleados Públicos y Periodistas se le propuso que invirtiera en inmuebles. Sin querer, esta magna obra inventó las AFP, la arquitectura las inventó.El barrio cívico ejemplifica muy bien la relación entre el poder y la arquitectura.Obviamente, detrás de lo que acabo de contar está el poder del Estado, que generó una instancia urbana precisa, maciza y concisa. Carlos Vera, el arquitecto responsable de la idea impulsada por Ross Santa María, fue un instrumento del poder del gobierno de la época. Sin la venia de este, jamás se habría podido realizar una obra de tal envergadura.¿Y qué ocurre con el tema del ego del arquitecto?Creo que Carlos Vera no tenía ningún ego, salvo ser un buen arquitecto. Miren el barrio cívico, nada de pretensión. Muy distinto es el caso de Brasilia, en Brasil, que prácticamente es una extensión del ego de Lucio Costa.¿Y el tema del ego de Boza en la Ciudad Judicial?Me atrevo a compararme con Carlos Vera en este punto, me limité a ser lo que soy, un arquitecto.Un buen arquitecto.
Ciudad Judicial, construyendo la justicia
“Gran parte de la razón por la que ganamos el proyecto de la Ciudad Judicial”, relata Cristián Boza, “es porque tiene dos connotaciones claves con la ciudad que para mí eran claves y así también lo entendió el jurado. Cómo insertar en Santiago un edificio de 140 mil metros cuadrados. Lo primero que entendimos fue que un edificio de ese tamaño debe ser único, que el habitante lea que es el edificio de la justicia y no la suma de varios. Esto es consecuencia del contexto. Al lado, tenemos edificios que nos marcaron la pauta, como la cárcel pública y la fábrica Yarur. Lo segundo, fue que se convirtiera en un lugar capaz de acoger a cualquier persona, más allá de si vive o no en el barrio”.¿Cómo se logró esto?El edificio tiene varias connotaciones respecto de la relación entre justicia y arquitectura. Nombraremos las más relevantes, que son aquellas que tienen que ver con la apropiación del edificio por parte de la ciudadanía. Esto pasa porque las bases lo indicaban de forma muy sutil, se hablaba de la transparencia de la justicia. ¿Cómo toma el arquitecto ese concepto? En la plaza interior del edificio, que es del tamaño de la Plaza de la Constitución, todos pueden entrar. La fachada del edificio es transparente. Desde todas partes se pueden ver los distintos juzgados. Por otro lado, la justicia tiene que ser protegida, por lo tanto hay sectores del edificio que son sumamente herméticos. La ciudad necesita de edificios únicos como La Moneda, que se pueden recorrer por todo su perímetro y a los cuales también se puede entrar. Que el interior de ese edificio acogiera a la ciudad, para el vecino, para quien quiera sentarse bajo un árbol. Esa fue una de las respuestas importantes al barrio. Lo otro fue de qué manera insertar al edificio dentro de una trama. Nos dimos cuenta que la trama del sector era muy regular, cuadriculada, ortogonal, no te digo que era el barrio Brasil, pero tenía una pequeña ley. Y en lo que respecta al edificio, esa ley era notable, conformada por la presencia de la calle La Fábrica, que parte en la estación Rondizzoni que, a su vez, es el punto de partida del Parque O’Higgins. Nos dimos cuenta que esa callecita, que unía la estación del Metro y el parque, era una interesante manera de insertar en una trama relativamente débil. Entonces planteamos el edificio con un gran zaguán, donde los inmobiliarios han vendido todo en la calle La Fábrica, donde en edificios de cuatro pisos se instalarán abogados, notarías, comercio, restaurantes.
Difusión de la arquitectura¿Cuál es el rol del arquitecto respecto de la difusión cultural de lo que hacen?Primero, los arquitectos a través de los medios de comunicación deben insistir en mostrar y hablar de arquitectura en todo ámbito, acercarse a la gente. Hay que conversar sobre el tema. Segundo, deben ofrecerle a la comunidad propuestas arquitectónicas en beneficio de todos. Pero lo que pasa es que estas propuestas son desarrolladas en su taller, a puertas cerradas, porque nadie está dispuesto a financiar estudios utópicos. Si el arquitecto es lo suficientemente hábil y el proyecto es interesante, seguro que conseguirá financiamiento.Como el proyecto que usted desarrolló para el río Mapocho.Ese es un ejemplo. Desde el primer peso, hasta el último, lo ha entregado Sebastián Piñera. Ahora estamos terminando la última parte del proyecto, es decir, las comunas del sur de la ciudad. Este proyecto se financia bajo el modelo de la ley de concesiones. Nosotros entregamos al oferente el anteproyecto con los planos y la ordenanza que estipulamos para el sector, un plan de regulaciones mínimas.Así como las carreteras interurbanas y urbanasSí, igual que la Costanera Norte. Este es un sistema muy interesante e inteligente que le ha dado a esta ciudad la posibilidad de modernizarse. Tengo una anécdota respecto al tema. Hace un tiempo me invitaron a la Primera Bienal de Arquitectura de La Habana. En la ocasión, expuse el proyecto del río Mapocho. Cuando termino de exponer, se pone de pie Eusebio Leal, que es el historiador de la ciudad, el encargado de las pocas remodelaciones que hacen, y me pregunta: “¿Pero cómo financia usted estos macroproyectos?”. Le recordé que tenemos un presidente socialista que tiene mucho más que ver con Castro que con Bush, o sea, que no trabajamos con el lado oscuro. También le conté que implementamos la ley de concesiones. Y él dice: “Pero eso no es revolucionario”. Le expliqué que se trata de traer plata de los capitalistas extranjeros y que no tienen por qué ser norteamericanos para mejorar tu país. Al terminar el evento, se me acercó para invitarme a tomar desayuno a su oficina. Cuando estábamos en eso, me pidió que le explicara el modelo. Al final, terminó muy interesado.

CRISTÓBAL DUMAY, FRANCISCO ORTEGA Y ALFREDO WITTIG / EQUIPO CA

NUESTROS CONSOCIOS OPINAN: CRISTIAN BOZA


Plataforma Urbana 10 Ene 2006
Entrevista a Cristián Boza. Visión de ciudad Sebastián Piñera

Por David Assael
A continuación, la entrevista realizada a Cristián Boza el 29 de Diciembre (2006), como asesor urbano del comando del candidato presidencial Sebastián Piñera.

¿Mapocho navegable prioridad número uno dentro del proyecto urbano de Sebastián Piñera?
No, la prioridad número uno del eventual gobierno de Piñera, es reordenar la ciudad, lo cual pasa por entender primero qué es la ciudad, Santiago, Concepción, Antofagasta y tu te darás cuenta rápidamente de que todas se han ordenado tradicionalmente en torno a un concepto, el barrio.
¿Por qué se podría destacar un eventual gobierno de Piñera?
El gobierno de Piñera no se destacaría por la generación de obras, las que obviamente estarán presentes sin lugar a dudas. Lo que sería muy importante es el tema del autofinanciamiento, integrar al privado dentro de la construcción de ciudad.
El gobierno de Ricardo Lagos se caracterizó por la obras de infraestructuras. Al parecer ya no quedan más costaneras nortes que construir.

¿Qué queda por hacer? ¿Qué proyecto falta?
Lo que falta es el reordenamiento de las ciudades de Chile, me refiero principalmente a aquellas que superan los 100 mil habitantes, ya que éstas poseen mayor nivel de complejidades, que de no ser ordenadas pueden terminar mal.
En el caso de Santiago, cuyo radio urbano con 55 mil hectáreas y 5 millones de habitantes tiene 90 hab. por hectárea, lo que significa que es una ciudad extraordinariamente expandida. La ciudad de París dentro de sus 18 quartiers tiene 500 hab. por hectárea y cabe 5 veces en la ciudad de Santiago. Es decir, Santiago tiene la misma cantidad de habitantes que Paris, pero éste cabe 5 veces en él.

¿Es decir, tú propones la densificación de Santiago?
Obviamente, ahora no te puedo decir por cuánto hay que multiplicarlo, eso le corresponde a un estudio, pero lo que si yo entiendo y apoyo, es que una ciudad como Paris, la cual nos gusta, posee una densidad que le otorga alma y carácter.

¿Ahora, cómo resolvemos el tema?
El Barrio es una unidad socio espacial que tiene una característica muy precisa, la cual dice relación con que la ciudad se entiende como un tejido urbano en que es mucho más importante, el espacio público que el espacio privado. Es decir, en un barrio es mucho más importante una calle que una casa aislada estilo georgian. Esa casa aislada viene a desarticular la calle corredor, la cual fue destruida por Le corbusier. La plaza, la plaza contenida… cada barrio debe tener su plaza donde está el supermercado, la iglesia, el colegio, el centro comunitario, etc., o sea lo que es la esencia de un barrio.Ese tamaño no puede pasar de las treinta hectáreas y eso está demostrado empíricamente, por que es el recorrido de una madre con su hijo en brazos.A mí me parece que esto debe ser mucho más radical. Un Ministro de Piñera debe decir: señores directores de obra ahora me deben definir el límite de su comuna y ahora lo que van a incentivar es la plaza central y van a eliminar los bungalows gibarizados estilo georgian y me van a hacer la calle, la calle corredor, donde la gente se encuentra.
Con respecto a la visión de ciudad. En paradigmas contemporáneos de crecimiento de una ciudad, como son los casos de Barcelona o Bilbao en España, fue fundamental la visión de ciudad que se estableció concensuadamente hace varios años, Barcelona fue el 88 y se sentaron los empresarios y políticos alrededor de una mesa, en Bilbao fue un poco después y dijeron: ¿para dónde vamos?, ¿qué ciudad queremos?, ¿cómo seguimos para adelante?… Después vemos las leyes, después vemos como crecemos.En cuanto a visión de ciudad es importante tener claro qué esperamos de nuestras ciudades, pero ante un eventual un gobierno de Sebastián Piñera, que sería más importante ¿la calidad de vida o se va a priorizar siempre la eficiencia? Y de existir una visión de ciudad ¿quién debiera ser el responsable de formularla y cómo debiera ser ese proceso?
Yo creo que la reorganización, el reordenamiento de la ciudad Chilena debieran ocurrir en torno al concepto del barrio. Esta realidad tú la llevas a las ciudades y vas uniendo un barrio con otro, logrando generar identidad y por sobre todo, ordenan la desarticulación urbana que afecta a nuestras ciudades. Esto permite que el trabajador que vive en Puente Alto tenga que cruzar Santiago completo para ir a trabajar a El Salto. Es un tema complejo, pero si tú logras que la industria, la educación, el esparcimiento, la vivienda, los lugares cívicos etc. se localicen en un lugar, este señor que trabaja en esa fábrica de esponjas, no tiene para qué cruzar la ciudad completa durante dos horas para ir a trabajar.
En esta línea ¿como respondemos al anhelo de las familias por vivir en una casa periférica, con su patio, su perro lejos de la industria, lejos de todo lo que le es molesto?
Eso no es cierto, ya que esa persona que tu describes y que vive en la periferia, por ejemplo Las Vizcachas, y que a pagado por su casa 400 UF más subsidio en donde la casa se le llueve y sus hijos tienen que ir a un colegio que se llama San Martín de Porres que queda en la rotonda Quilín y el trabaja en una fábrica de enlosados en Pudahuel, tu crees que esa familia esta feliz viviendo ahí, no, no está feliz. Esa familia estaría feliz viviendo ahí si se dieran las siguientes condiciones, primero, que su vivienda sea de calidad, o sea no soporto que la vivienda básica tenga 36 m2, eso es un atentado contra la calidad de vida de cualquier ser humano, o sea hablemos de 48 m2 mínimo.

Nota del Entrevistador: A ambos entrevistados se le pidió ordenar los temas según prioridad o interés, para tratar los temas según dicho orden, y el resultado fue el siguiente:
1. Vivienda Social.2. Renovación Urbana.3. Competencia entre Ciudades.4. Participación Ciudadana.(no se tomó el tema de institucionalidad)

1. Vivienda Social.

¿Respecto a la vivienda social usted dice que privilegiaría la calidad por sobre cantidad?
Si, pero yo tengo otra fórmula. Con la oficina ideamos una adaptación de una fórmula que se ha aplicado en Holanda, sobre todo en Ultercht y en Irlanda, en la periferia de Belfast. Esta consiste en lo siguiente, la empresa constructora desea hacer un proyecto para venderlo, pero la autoridad se da cuenta que necesita potenciar la plaza central de la que hemos hablado, entonces llega el inmobiliario con su arquitecto y pide los certificados de informes previos, ahí la Municipalidad le dice las normas que le corresponden de acuerdo a su plan regulador pero siempre considerando que requiere potenciar un sector y que requiere solucionar el déficit habitacional de muchas familias, entonces la autoridad le dice que le aumentará el índice de constructibilidad, lo cual por supuesto beneficia al desarrollador inmobiliario, pero la exigencia para dárselo es que la utilidad que obtenga por el negocio la comparten con el municipio. Pero no se comparte de manera financiera sino mediante la construcción de vivienda social en donde se le diga. Con esto se involucra al mercado y las inmobiliarias en la construcción de la ciudad y en la solución de los problemas de la ciudad.
2. Renovación Urbana.

El crecimiento de las ciudades nacionales esta generando un creciente deterioro y despoblamiento de sus centros y ya no es sólo Santiago, sino que ya existen varias ciudades en que ocurre el mismo fenómeno.

¿Qué políticas o medidas se proponen para revertir esto y si se hace necesario revisar el límite urbano?
Por supuesto, si los grandes problemas que han tenido nuestras ciudades y especialmente Santiago es por el límite urbano. Tú te das cuenta que en la época del gobierno militar se liberó el límite. Te das cuenta qué equivocación urbana, qué mente equivocada puede haberle propuesto al gobierno semejante locura.
Es decir, ¿habría que ser un poco más estricto?
No habría que ser más estricto. Habría que replantear el límite urbano. El límite urbano conlleva entre otras cosas, el repensar un ciudad que tenga entre otras cosas un densidad apropiada.El límite urbano extiende la ciudad. Extenderla significa bajar la densidad. Bajar la densidad significa la no ciudad, en que tú no te encuentras, en que las calles son arenas de batallas campales entre drogadictos y alcohólicos que se matan todos los días.
Con respecto al plan de repoblamiento de Santiago Centro. ¿Considera que dicho plan a sido exitoso y replicable hacia otras ciudades de Chile?
Mira, ese plan al cual yo estuve bastante vinculado, tuvo gran éxito debido a la gestión dinámica de Jaime Ravinet.mEl gran error que tuvo Jaime Ravinet, el cual es un gran amigo mío, fue que no normó el modo de construir. O sea de un barrio como Plaza Yungay con la iglesia San Saturnino, un cité precioso pegado a esta iglesia, con el monumento al roto chileno de Virgilio Arias… En fin, si Ravinet hubiese tenido un consejero que le hubiera dicho: alcalde esto que usted está haciendo es absolutamente genial, mire como en tres meses las inmobiliarias ya empezaron a construir torres en altura y todo eso… Pero, si el hubiera dicho: les voy a dar un subsidio de acuerdo a la calidad de la contracción, de que no sea una torre de 16 pisos y que Paz Froimovich llene de torres descomunales en el sector, sino que hubieran mantenido una altura homogénea en correlación con la tipología existente. De haber ocurrido eso, hubiera aparecido en todas las revistas de arquitectura del mundo (Jaime Ravinet).. Pero, se lo farreó, porque logró que las inmobiliarias construyeran y que se repoblara el centro, pero no pensó en un plan en que metiendo los mismos m2 fuera acorde con la ciudad.
3. Competencia entre Ciudades.

En el marco de la globalización de las ciudades. ¿Qué rol debiera tener Santiago?
Mira este tema es súper delicado y atractivo, y hay que tener mucha imaginación para entenderlo. No es Santiago. Es Valparaíso. Valparaíso es la puerta al Asia. Pero que significa eso, y ahí está el gran vuelo. El tema es que si tenemos 4.200Km de costa frente al Océano Pacífico, y este es el océano del S. XXI, es evidente que tenemos grande oportunidades.
Entonces del punto de vista urbano Santiago debiera hacerle una oportunidad a Valparaíso.Yo hice una proposición que la tuve que explicar en el senado de Chile dos veces, y le dije, “señores, ¿porqué no nos llevamos todo el ejecutivo y Legislativo a Valparaíso?”.
¿En ese sentido todo lo que ha ganado Santiago, acercándose a competir con Buenos Aires y Sao Paulo se perdería un poco, o no?
Pero es que estás equivocado, cómo se te ocurre que Santiago le va a hacer el peso a cualquiera de esas dos ciudades. Absolutamente no. Entonces ¿cuál es el juego? Decirles a estos gobiernos que para salir al Asia deben pasar por nuestros puertos.
4. Participación Ciudadana.

Respecto a la Participación Ciudadana. Costanera Norte, el Nudo Estoril… ¿Qué soluciones podemos dar a esto?
Cuando George Washington decidió hacer la ciudad de Washington, llamó a Domique Helm, que era un paisajista francés. Este hombre dio todas las normas para la construcción de la ciudad y no le pregunto a nadie. Cuando Karl Brunner vino a Chile y decidió hacer un centro cívico aquí, y hubo un concurso, que lo ganó Carlos Vera y se manda la mejor intervención urbana que es el eje Bulnes, ¿ustedes creen que le preguntaron a alguien? Habría sido absurdo.
Pero al parecer las presiones ciudadanas hoy son mucho más fuertes y de manera democrática son capaces de cambiar una intervención urbana.
No lo creo, mas aún, no lo acepto.
Última pregunta. Piñera presidente ¿Boza Ministro? Jajajaja. No, voy a crear un ministerio. Ya hablé con Sebastián, se va a llamar Ministerio de Agrado.

Entrevista: David Assael, Matías Madsen. Colaboración: Daniela Assael.

NUESTROS CONSOCIOS OPINAN: ROBERTO AMPUERO


Roberto Ampuero

El Mercurio Jueves 05 de Noviembre de 2009

Una memoria desmemoriada
Aplaudo la iniciativa gubernamental de inaugurar, en enero próximo, un Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, pues un país que olvida su pasado, repite sus errores. Contar la historia patria reciente con recursos públicos debe comprender, eso sí, la diversidad de la nación y evitar lapsus y sectarismos. Así como respaldo el testimonio de la represión bajo la dictadura, pregunto por qué ese museo —como destaca en los medios la autoridad— recuerda sólo a partir del 11 de septiembre de 1973.
¿Es posible entender nuestra gran tragedia del siglo XX ignorando las vicisitudes anteriores a ese día?
¿Puede describirse el período 1973-1990 soslayando la crisis política y económica que casi nos arrastra a una guerra civil? Una memoria nacional debe condenar los abusos de la dictadura, pero también recordar que en 1970 un sector que no alcanzaba el 37 por ciento del electorado inició cambios sociales radicales, lo que generó rechazo mayoritario. No debe olvidarse que la Unidad Popular fue más radical que Chávez hoy, aunque nunca logró el respaldo popular que éste detenta. Una memoria nacional no sesgada también debe relatar cómo entonces, líderes inspirados en socialismos de Europa oriental y el Caribe arrojaron por la borda, tachándola de “burguesa”, a nuestra democracia, la que paradójicamente era más profunda que las de Alemania Oriental o Cuba. Su sueño: sustituirla por modelos sepultados en 1989 por los europeos orientales. Subrayo que si bien desahuciar esa democracia fue una irresponsabilidad extrema, nada justifica la represión posterior. Pero nada justifica tampoco construir una memoria hegemónica desmemoriada. Recordar sólo a partir del “Once” demoniza a un vasto sector nacional y desvirtúa la historia reciente, porque oculta que la mayoría, PDC incluido, rechazó la UP. Sin el contexto que menciono no podemos entender, por ejemplo, por qué, en noviembre de 1973, Eduardo Frei Ruiz-Tagle donó joyas a la Junta Militar de Gobierno, y hoy es el presidenciable de una alianza que condena el “Once” y celebra un filme que narra la prisión, en esa época, de un actual ministro y otros chilenos en Dawson. ¿Cómo explicar el giro de un sector que estuvo contra la UP y Pinochet en un museo que sólo recuerda la historia a partir del “Once”? ¿Alberga ese museo una memoria nacional o sólo parcial?
Un museo como el que se construye no debe olvidar el apoyo que la izquierda criolla —por acción u omisión— brindó a regímenes que sólo sobrevivieron mediante alambres de púas y guardias armados, y de los cuales el Muro de Berlín devino símbolo máximo. La memoria nacional no puede eludir la incoherencia de un sector que sufrió represión brutal, pero sintió o siente atracción fatal por dictaduras de izquierda.
Sin duda que el “nunca más” de un museo financiado por todos los chilenos debe alzarse contra el régimen que tuvimos, pero igualmente contra partidos que justificaron dictaduras en otras latitudes, y también contra minorías que pretendieron imponer a la mayoría cambios sociales radicales. Un museo nacional es un mensaje a las próximas generaciones y debe escribirse desde una perspectiva amplia, que nos retrate de cuerpo entero. Parafraseando al Padre Alberto Hurtado, habría que exigir que el Museo de la Memoria recuerde incluso aquello que a sus propios diseñadores les duele recordar.

Don Gonzalo no quiso erigirse como lumbrera por sobre el bien y el mal

Editorial diario "La Tribuna", Los Angeles, VIII Región, 5 de noviembre de 2009
El legado de Gonzalo Vial Correa
No eran esperables halagos a quien se atrevió a no claudicar a sus propias convicciones, aunque no estuvieran “de moda” o se mostraran poco progresistas.
Las ciencias sociales tienen marcos diferentes a las ciencias exactas, justamente por ese margen de incertidumbre creado por la selección de datos, puesto que, a diferencia de estas últimas, las ciencias sociales tienen relación directa con el quehacer humano. En ese sentido, cuesta pensar en la generación de una historia “exacta” o con neutralidad absoluta. Por el contrario, quienes se dedican a este delicado tema, que nos hace ahondar en el pasado, para comprender mejor el presente y poder visualizar nuestro porvenir, son personas como todas, con sus propias sensibilidades, historias personales y familiares, así como visiones filosóficas, religiosas e ideológicas. Por tanto, no es posible juzgar a los historiadores por esto último, sino por su capacidad profesional de sondear, desde su perspectiva, lo ya acontecido, con la honestidad que se debe a sí mismo. Quienes verán el fruto de su trabajo, por cierto, serán los que recibirán la obra, según sean, a su vez, sus propias visiones de vida y las interpretaciones que hagan de ese trabajo, pero no pueden desconocer que existe. Así debe comprenderse la vida y obra de Gonzalo Vial Correa, quien falleció el pasado viernes, a los 79 años, dejando como legado un testimonio intelectual de alta factura, de relevante significado y de meritorio esfuerzo por conocer en profundidad fenómenos de nuestra historia patria. Quedan pequeñas las críticas a algunos episodios de su vida -como aquel que le asigna responsabilidad en parte de la redacción del Libro Blanco en contra del gobierno de la UP, en un momento de alta convulsión nacional-, cuando se verifica la enorme importancia de sus investigaciones y su obra reconocida en variados círculos. Eso es así, considerando que don Gonzalo no se amilanó a afrontar un desafío enorme y difícil, por el involucramiento que se podría tener con esos temas: principalmente revisar la historia más cercana, del siglo en que vivió. Visualizar el pasado muy lejano hace más fácil separarse de esa realidad, pero abordar aspectos de energía vigente hasta ahora, en lo político, social, cultural y económico, es una tarea ardua, expuesta a críticas. Pero a don Gonzalo le interesaban menos los críticos, que las generaciones lectoras de sus trabajos, entre ellos, la “completación” de la Historia de Chile, de Encina y Castedo, abordando con decisión y solvencia el período 1891-1973, en cinco tomos. No fue un ser neutro ni quiso mimetizarse en la niebla de la indefinición. Fue abiertamente católico y conservador y, desde esa perspectiva, iluminó sus trabajos, entre los cuales figuran, además de esa “Historia de Chile” del siglo XX, otras como “Pinochet, la biografía”, “Arturo Prat” y “Salvador Allende: El fracaso de una ilusión”, entre otras. No le recordamos únicamente como historiador y como prolífico difusor de investigaciones históricas a través de fascículos en revistas y periódicos. Fue cofundador de las revistas Portada y Qué Pasa, además de desempeñarse como columnista en el diario La Segunda. Además de abogado, periodista y académico, fue ministro de Educación, en el Gobierno Militar (1978 y 1979). También integró la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (1990-1991), que elaboró el llamado “Informe Rettig” y en la Mesa de Diálogo (1999-2000). No eran esperables halagos a quien se atrevió a no claudicar a sus propias convicciones, aunque no estuvieran “de moda” o se mostraran poco progresistas. Uno de sus colegas, Alfredo Jocelyn-Holt, recuerda que “Vial es parte de una escuela conservadora historiográfica muy importante en Chile, a la que pertenecen Jaime Eyzaguirre, Mario Góngora, Alberto Edwards y Francisco Encina”, aunque no logró su estatura, acota. Tampoco recibió halagos de colegas, como Gonzalo Peralta y Gabriel Salazar, que intentan minimizar su obra, pero no se puede negar que, más allá de que ésta haya sido más o menos densa, su importancia radica en esta herencia cultural que deja, puesto que incluso hasta el crítico Gonzalo Peralta expresa que esta actitud historiográfica sirve como material de consulta. Don Gonzalo no quiso erigirse como lumbrera por sobre el bien y el mal, tentación de muchos, que desde arriba suelen criticar a los demás. Sí fue claro en expresar su perspectiva de la vida y, pensando en ella, fue configurando este legado para los chilenos de ahora y del futuro, que pueden conocer algo más de nuestra historia nacional, acercándose a ella a través de la capacidad investigadora de este insigne chileno.

Wednesday, November 04, 2009

MUSEO PICASSO DE BARCELONA

Arriba, grabado de Picasso de la serie Abrazos.
Abajo, un shunga de Koryüsai.-
REPORTAJE
La excitación japonesa de Picasso
La obra 'sexual' del artista y su colección de estampas orientales, en paralelo
CATALINA SERRA -

El Pais Barcelona - 05/11/2009
Que a Picasso le gustaba el sexo más que la miel al oso es cosa sabida. Toda su obra rezuma erotismo y así ha quedado claro en las diversas exposiciones sobre el tema que se han venido haciendo estos años. Lo que no era tan conocido es que atesoraba una excelente colección de estampas eróticas japonesas y que éstas, además, le influyeron en algunas de sus series de grabados. Pues, aunque no hay una estricta correspondencia formal, sí que pueden apreciarse curiosas coincidencias de composición en la manera de acoplarse de los amantes o en el interés por forzar la postura de manera que se aprecien los órganos genitales con pelos (nunca mejor dicho) y señales. Un poco a la manera de los shunga japoneses, una versión erótica de los ukiyo-e, de utilidad meridiana, en la que la delicadeza del dibujo no impide mostrar los coitos con todo detalle.
¿'Japonesismo' malagueño?

Picasso
A FONDO
Nacimiento:
25-10-1881
Lugar:
Málaga
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Por primera vez se exhiben grabados nipones de su colección privada
La coincidencia de composición de algunas imágenes resulta sorprendente
En este sentido, puede considerarse todo un acontecimiento la exposición que ayer se inauguró en el Museo Picasso de Barcelona. Por primera vez se exhiben 19 de los 61 grabados japoneses que atesoraba el propio Picasso, y que ahora guardan sus familiares. Además, el montaje aventura esta hipótesis de las coincidencias a partir de una exhaustiva investigación surgida, curiosamente, de una intuición.
Según explicó ayer el director del Museo Picasso, Josep Serra, todo comenzó con una visita a una exposición en el Barbican de Londres sobre arte y erotismo a la que el museo había dejado algunos grabados. "Aunque muy alejados entre sí, había también estampas eróticas japonesas y a la salida pensé que había algo familiar entre ellas y las de Picasso", comentaba ayer. "A la vuelta a Barcelona comenzamos a buscar y encontramos un pie de página en el catálogo de la exposición que habíamos presentado sobre la colección particular del artista en la que se decía que también había atesorado 61 grabados japoneses, la mayoría eróticos. Hablamos con los herederos, conseguimos que nos dejaran los grabados, que se exponen así por primera vez, y en la investigación que han realizado Malén Gual y Ricard Bru, los comisarios de la exposición, se han encontrando nuevas coincidencias de las que hasta ahora nada sabíamos".
Fue así como lo que tenía que ser una pequeña exposición de gabinete fue creciendo hasta acabar convirtiéndose en toda una delicatessen para amantes del artista y, también, del erotismo. "Para adelantarme a cualquier comentario pienso que el erotismo de los shunga es una lección de cómo se tiene que entender y vivir la sexualidad de manera sana y divertida", añadió Serra, que indicó que a la puerta de la muestra sólo habrá un letrero advirtiendo que incluye imágenes con sexo explícito.
Imágenes secretas, que así se titula la exposición, se organiza en dos grandes apartados. El primero se centra en el japonesismo que, un poco ya desfasado, vivió Picasso en su juventud. Había tenido mayor impacto en la generación anterior, pero aún así, aunque fuera indirectamente, no fue ajeno a este gusto por la línea estilizada y los colores planos que tanto fascinaron a los postimpresionistas. Con todo, en este apartado lo más curioso y también más potenciado tiene que ver con la influencia que tuvo entre los artistas europeos un famoso grabado de Katsushika Hokusai en el que una mujer tiene relaciones eróticas con un enorme pulpo. Buceadora y pulpo (1814) tuvo múltiples versiones de la mano de Rodin, Rops, Victor Hugo y, naturalmente, el mismo Picasso, del que se exhibe el dibujo Mujer y pulpo (1903), obra de la que, hasta ahora, sólo se conocía su reproducción en blanco y negro.
El segundo apartado se concentra en la colección de estampas de Picasso, por otra parte de gran calidad, que se contraponen a sus propios grabados, especialmente a la serie Rafael y La Fornarina, de 1968. Aquí es donde las coincidencias compositivas parecen más bien influencia.

Hipatia fue uno de los grandes mártires del pensamiento y de la ciencia de Occidente

Retrato imaginario de Hipatia,
por Rafael Sanzio.
Edwards, Jorge

La Segunda Viernes 30 de Octubre de 2009

Hipatia de Alejandría
Uno de los personajes de actualidad en la España de hoy es una mujer del siglo IV después de Cristo, Hipatia de Alejandría. Agora, la última película de Alejandro Amenábar, cineasta español de origen chileno, cuenta a su manera la historia de Hipatia. En los días de la salida de la película encontramos en los mesones de los libreros, en los lugares más destacados, cuatro o cinco novelas y ensayos históricos sobre el tema. Nadie se ha puesto de acuerdo de antemano. Ni Amenábar tuvo en cuenta los libros que se encontraban en preparación, ni los autores, que trabajaban en sus respectivos textos desde hacía un buen rato, calculaban que su aparición coincidiría con el estreno de la película. La historia de Hipatia, que es en sí misma apasionante, ha servido probablemente de pretexto a historiadores, novelistas, gente de cine, entre otras cosas, para un alegato a favor de las libertades, en contra de los fanatismos de todo orden, los de hoy y los del pasado, en apoyo de la independencia y la autonomía intelectual de las mujeres.
Escribo muchas veces después de una larga familiaridad con un tema determinado, pero también suelo escribir a partir de un descubrimiento, de una curiosidad que recién despierta. Hace poco tenía un vago conocimiento de Hipatia. La había encontrado a la vuelta de alguna página, y hasta ahora no sé si una Hiparchia que menciona Montaigne con gran interés corresponde a este personaje. Pues bien, llegué a Madrid, hace un poco más de dos semanas, y dos o tres amigos me llevaron a la presentación de un libro en la sala del Círculo de Lectores: El sueño de Hipatia, obra del novelista e historiador José Calvo. A través de las palabras de los presentadores, y sobre todo en las del autor, aprendí muchas cosas y además conocí o, por lo menos, vislumbré el tamaño de mi ignorancia. Tendría que dedicarme en mi próxima reencarnación, pensé, a seguir la pista de estos primeros siglos de la era cristiana: a estudiar el fin de la antigüedad clásica y la afirmación triunfal, después de largas luchas, de la religión nueva.
Es evidente que algunas de las claves mayores de la historia de Occidente se encuentren en aquellos años turbulentos. Hipatia nació en Alejandría a fines del siglo IV, hacia el año 370 o un poco antes, y era hija de un hombre de ciencias y filósofo conocido, Teón de Alejandría. Sólo se tiene algunos datos comprobados acerca de ella y su familia, pero hay bases para pensar que su padre se preocupó de educarla en forma esmerada y que trató de convertirla en la mujer más perfecta de su tiempo. Era hermosa, de inteligencia superior, y su padre se ocupó incluso de su educación física, de su régimen alimenticio, de su forma de vida, aparte de inculcarle los conocimientos filosóficos y científicos más avanzados de la época. En su juventud ya era profesora en una academia y llegaban discípulos de todos los rincones del imperio a seguir sus enseñanzas. Era experta, según se nos explica, en las filosofías de Platón y de Plotino, y practicaba, bajo la orientación de su padre, investigaciones superiores en temas de astronomía. Descubrió formas curvas que permitieron explicar el movimiento en elipse de la Tierra y de las estrellas alrededor del Sol: líneas en el espacio que muchos siglos más tarde fueron rescatadas por la ciencia europea. Los historiadores de su tiempo y los modernos tienden a ponerse de acuerdo en un retrato en gran parte imaginario: coinciden en su belleza física y en su decisión de renunciar al amor y al erotismo para dedicarse por completo al estudio. No sé si esto último se puede afirmar en forma segura. Es posible que la noción de una mujer filósofa y astrónoma vaya acompañada, por lo menos en las mentes tradicionales, de la idea o la exigencia de la castidad. Testimonios diferentes indicarían que contrajo matrimonio con un personaje de su mismo ambiente académico y social y que se mantuvo virgen. Pero aquí entramos en la especulación pura, y esto podría prestarse mejor para la fantasía de pintores, novelistas, cineastas. Porque salta a la vista, por ejemplo, que Hipatia no sólo ha estado de moda en el Madrid de estos días. Hay un retrato suyo inventado por Rafael Sanzio en pleno Renacimiento italiano: es una joven de cara más bien redonda, de abundante pelo rubio, de expresión entre sencilla e irónica. Un prerrafaelista inglés, en cambio, la representó desnuda, cubierta a medias por una larga cabellera, en un escenario decadente, medio destruido, sembrado de algunos escombros. En el retrato inglés no es una joven simple, de mirada vivaz: es una seductora consumada, una provocadora de ojos velados, de mirada esquiva, que ofrece su cuerpo y a la vez mira para otra parte. Tiene algo de diosa, algo de demonio, y de intelectual virgen, absolutamente nada.
Alejandro Amenábar trazó un retrato personal dentro de un marco de Hollywood. El resultado es ameno, un poco delirante, vagamente surrealista, con insinuaciones que nos llevan a la pintura de Moreau, de los románticos alemanes, del surrealista Max Ernst. La Alejandría del siglo IV reconstruida en estudios, en cartón piedra, alcanza a ser divertida para todos: niños, ancianos, gente ingenua, intelectuales exigentes. Supongo que cosechará abundantes críticas negativas y notables éxitos de taquilla. A mí me dio la impresión de que Agora admite lecturas muy diversas. La única relación amorosa, no consumada, desde luego, se produce en la película con un simpático joven esclavo, uno de los pocos seres de toda esta historia que no incurren en el fanatismo colectivo. Los cristianos de Amenábar, que ya no son los primeros, que ya salieron hace rato de las catacumbas y se hallan en proceso de conquistar el poder, se parecen mucho a los fanáticos de épocas recientes. Queman los papiros de la antigüedad, como los nazis; demuestran una desconfianza visceral frente a filósofos y hombres de ciencia, como discípulos de José Stalin; derriban los viejos ídolos, como talibanes. Todo es un “entertainment”, pero eso no nos impide quedar pensativos, con un sabor de boca un tanto amargo.
Se sabe poco de Hipatia, como ya dije, pero se conocen detalles espeluznantes acerca de su muerte. Una banda de fanáticos religiosos que circulaba en Alejandría la encontró en la calle y la arrastró por el suelo entre golpes e insultos. Ella tenía sesenta años de edad o un poco menos. Le habían preguntado en público, hacía poco, si creía en la fe cristiana y ella había contestado que creía en la filosofía. La llevaron a un templo, la desnudaron y la mataron a pedradas. Después arrastraron el cuerpo a otro recinto y lo quemaron. No se sabe si obedecían órdenes superiores o si todo era un acto espontáneo de brutalidad. En todo caso, Hipatia fue uno de los grandes mártires del pensamiento y de la ciencia de Occidente, a la altura de Galileo, de Miguel Servet, de Giordano Bruno, de tantos otros.

GONZALO VIAL POR CLARA SZCZARANSKI


Szczaranski, Clara

La Segunda Martes 03 de Noviembre de 2009

Recuerdos desde el CDE
Esta era una carta que no alcancé a enviar. Hoy martes, Gonzalo estará lejos del Consejo de Defensa del Estado, de la tradicional sesión semanal. Hoy, también, era su día en La Segunda, y ya no buscaré su tradicional página, la que siempre leí con interés por sus contenidos y perpleja por su capacidad de realizar tantas cosas a la vez.
Para lo que no es tarde es para testimoniar mi gran afecto, mi admiración por su inteligencia y por su capacidad de escuchar y modificar, si era necesario, su opinión, luego de atender a los argumentos de los demás.
Gonzalo era fuerte en el comportamiento ético, y el deber ser fue siempre el camino del que nunca se desvió. En el Consejo, una vez adoptado un acuerdo por la mayoría legal, él pasó siempre por encima de su pensamiento político, a la defensa total del acuerdo, con lealtad de caballero.
Cuando por mi cargo, como Presidenta del CDE, tuve que asumir los alegatos pidiendo el desafuero del general Pinochet, Gonzalo me acompañó, junto a dos consejeros y, en la Corte Suprema, sus amigos y defensores del general mucho se alegraron al verlo, invitándolo a sentarse con ellos; él los saludó cordialmente y, ante la estupefacción de todos, dijo: “No, me siento aquí, vengo acompañando a la Clarita”. Creo que no he conocido en la función pública a otra persona así, tan transparente, sin cálculos de oportunidad o conveniencia personal, sin disimulos.
No era un intelectual grave; era agudo, irónico y con sentido del humor. Buen compañero de cenas y jornadas fuera del edificio del CDE. Goloso, lleno de anécdotas y de risas. Recuerdo una noche, en la que nos juntamos a cenar en mi casa unos seis consejeros. Gonzalo no llegaba. Esperábamos preocupados y los “antipasti” se dilataban, hasta que se nos ocurrió llamarlo al celular (que efectivamente usaba). Andaba perdido, sin anteojos y sin... documentos. Ya sentado en casa, dijo riendo con picardía que rápidamente se pondría a nuestro nivel en el consumo de los aperitivos. Así lo hizo mientras otros consejeros contaban sus gracias como conductor, pues, a menudo, después de las sesiones, los llevaba en auto... y conversando, manejando con el bastón al lado, mirando a los interlocutores y sin tener mucho en consideración las reglas del tránsito.
Claro, ese nivel de interacción y soltura llegó con el tiempo. Inicialmente en el Consejo nos observábamos algo sorprendidos. Creo que ambos nos preguntábamos —desde las respectivas rocas y la distancia de nuestros espontáneos prejuicios—:“Vaya, no puedo sino coincidir con lo que plantea”. Teníamos algo en común desde la base: ambos desconfiábamos de los prejuicios y no nos gustaba acomodar la verdad ni tomar partido por las razones llamadas “políticas”. En una ocasión, con sus humoradas cariñosas, le acotó a la canciller Alvear, que nos visitaba: “Ministra, en este Consejo la Clarita representa a la extrema derecha y yo a la extrema izquierda”.
Cuando dejó de ser consejero, sentí que el Consejo se inclinó. Empezó a faltar un fuerte pilar que diera sustento de nuestra tradición colegial. Nuestra sociedad también debe así sentir, ahora, la ausencia del hombre que desde su integridad buscó con valor lo justo, como cuando integró la comisión Rettig y la Mesa de Diálogo, para encontrar verdadera respuesta sobre cada detenido desaparecido, y justicia para sus familiares.
No firmó el acuerdo de la Mesa de Diálogo. Yo tampoco lo habría hecho, pues mi prioridad es conocer la verdad. Gonzalo propuso dar fuertes alicientes, hasta pagar por la información, para dar con el paradero de los desaparecidos y saber la verdad. Yo sigo creyendo que sólo con fuertes estímulos procesales, garantías, atenuantes y hasta eximentes por colaboración eficaz, la obtendremos. La mayoría opinante y determinante en la sociedad chilena ha preferido mantener altas las banderas de lucha antes de saber dónde están las víctimas; y los que saben, temen decirlo, pues serán severamente castigados sin esperanza de indultos ni beneficio alguno. Son opciones de política criminal que no puedo compartir, pues el derecho penal es algo demasiado serio para utilizarlo en dejar señales políticas. Y el drama de los familiares de las víctimas es demasiado fuerte como para dejarlo sin respuesta.
Bueno, en asuntos de esa hondura estábamos muy cerca.
Con gran pena por tu ausencia, te despido formalmente, Gonzalo.

GONZALO VIAL POR PEDRO VIAL


Vial, Pedro

La Segunda Martes 03 de Noviembre de 2009

La última columna
Cuando el lunes 21 de septiembre, Gonzalo Vial no pudo escribir su columna habitual y nunca fallida desde marzo de 1981, empezaba el camino duro y doloroso de la última etapa de su enfermedad. Recuerdo su preocupación y su negativa completa a dictarla. El pensaba tecleando con sus dedos largos.
El papá partió. Detrás de él, los martes de cada semana —el día de su columna de La Segunda— parece hacer silencio. Pero no es así. Se oyen y recuerdan sus palabras, sus grandes batallas.
Quizás la siguiente cita, aún inédita, permita entender a este hombre inmenso:
“Es triste pensar que, probablemente, mi período de fecundidad como historiador ha concluido. Pero habiendo durado sesenta años, no puedo extrañarme del hecho. Y hay una cierta satisfacción en saber que, ya no muy tarde, conoceré definitivamente la verdad del pasado histórico —al interior de la otra verdad, la inimaginablemente dulce y total—, que es el único objeto y acicate de la profesión que elegí”.

Quería a Dios y su familia. Era de cariños humildes, quitado de bulla. En sus funerales sólo hablaron aquellos que más quería: los papás de los colegios de la Fundación Educacional Barnechea y sus colegas historiadores.
Recordaba el padre Francisco, su amigo que lo asistió hasta el final, no sólo su devoción a los sacramentos, sino su siempre viva curiosidad sobre la nueva vida. Recordaba también cómo ese amor de Dios lo llevó a dar muchas batallas.

En una breve conversación, hace meses, me dijo que no podía pedir más: sus hijos y nietos eran buenas personas (Gonzalo Vial dixit) y eso bastaba. Hasta que tuvo el don de la palabra, pocos días antes de morir, fue cordial y amable con todos y amoroso hasta el detalle con la mamá. Daba las gracias por todo. Lo que lo aliviaba y lo que le dolía.

Recuerdo el impacto genuino y definitivo que le causaron las palabras de Juan Pablo II: “Los pobres no pueden esperar”. Aunque muchos años antes ya había partido el trabajo de la Fundación, se sintió interpelado.
Y no cejó. Guardaba con celo cada dato, cada noticia, sobre la pobreza y su causa —la precaria calidad de nuestra educación—, para luego machacarnos sin piedad, pero sin ofender jamás, la necesidad de cambiar. Luchó por el valor de la subvención. Luchó por que no se promulgara el Estatuto Docente y nos explicó que la inamovilidad y la falta de real evaluación docente eran parte del fracaso de la política educacional. Luchó por la libertad y la calidad de la enseñanza. Insistía en explicar los problemas de los CMO, de la PSU y de los diversos programas fallidos.
Si sus palabras son hoy inspiradoras, su acción concreta a través de la Fundación es el fruto vivo de sus ideas y ejemplo de que se puede derrotar la pobreza por medio de una buena educación.

El que más le importaba era el derecho a la vida. Su defensa fue completa. La plasmó en su trabajo por los Derechos Humanos, particularmente en la Comisión Rettig. Se sentía personalmente comprometido, pues, considerando siempre legítimo el Golpe Militar de 1973, intentó a través de la verdad reparar el daño. Creyó siempre tener una deuda, aunque ya desde 1975 levantó la voz en defensa de muchos.
La defensa a la vida también lo llevó a condenas permanentes y eficaces del aborto y la píldora del día después (si tienes dudas y el derecho a la vida está en juego, abstente, era su mensaje). Todo ello lo transformó en un dolor de cabeza para muchos y le trajo incomprensión, que supo callar y llevar en las manos del Señor.

Siempre creyó en la familia como la base social para derrotar la ignorancia y la pobreza. Le irritaba la superficialidad con que se debatía sobre la Ley de Divorcio: sabía que generaría la más grande de las miserias en las personas más carentes.

De la obra histórica, que otros hablen. Puedo decir que su libro querido era el de Arturo Prat, a quien admiraba por cumplir su deber. De la familia que queda, lo sabemos nosotros y lo vivimos con el cariño efectivo que nos regaló siempre. De sus batallas, Dios le permita ver la victoria de sus ideas.
Queda su trabajo más querido. A los que más hemos resistido a caer en la redes de la Fundación Educacional Barnechea, nos toca ahora subirnos al barco. Igual que a tantos y tantos que han alabado su obra. Me robo las palabras del padre Francisco: Se necesitan más granos de arena. Y también rocas. Sus fieles lectores tienen la palabra.

Falleció Lévi-Strauss; enseñó que “la riqueza humana está en la diversidad”


El Mercurio Miércoles 04 de Noviembre de 2009


Murió Claude Lévi-Strauss, gran antropólogo del siglo XX
Constanza Rojas y M.Lennon
"El hombre arraigado en el mito, con los medios que le son propios, se hace e intenta responder preguntas que no difieren en absoluto de las nuestras, sólo que nosotros confiamos en que disciplinas científicas nos darán las respuestas", dijo Claude Lévi-Strauss. Y esta reivindicación del mito como explicación legítima del mundo, ponía de relieve una idea aun más revolucionaria: que las culturas indígenas no eran inferiores a las más civilizadas. Todos los pueblos comprendían una gran complejidad. La afirmación resignificó la palabra "cultura", traspasó la frontera de su disciplina, la antropología, y también de su tiempo: pasó a la posteridad.
Claude Lévi-Strauss murió el domingo en la madrugada a días de cumplir los 101 años. Fue uno de los antropólogos más influyentes del siglo XX y gran representante del estructuralismo, corriente que dominó el pensamiento humano por décadas. Bajo su consigna, todo debía ser visto como elemento de un sistema y en relación al resto de sus partes. Lévi-Strauss, nacido en Bélgica y crecido en Francia, emigró a Estados Unidos en 1941 escapando del antisemitismo. No fue el único, y ahí, al encontrarse con pares como Roman Jakobson, el estructuralismo se fortaleció. Traspasó a la literatura, las artes visuales, la música y la sicología. Su "Antropología estructural" (1958) no ha dejado de ser estudiada.
Lévi-Strauss observó las comunidades indígenas de Amazonía, de lo que surgió "Tristes trópicos" (1955). El libro fue reconocido no sólo por su lucidez, sino también por su calidad literaria. "Es también un escritor fascinante, interesantísimo, el volumen está entre la etnografía y el libro de viajes, es un relato narrativo-descriptivo", dice la filósofa Carla Cordua.
En sus recorridos, Lévi-Strauss buscaba algún rasgo que fuera universal. Descubrió que la prohibición del incesto era una constante, y lo analizó en "Las estructuras fundamentales del parentesco" (1949). Luego, en sus sucesivas "Mitológicas", reunió ensayos como "Lo crudo y lo cocido", en que sitúa a la cocina como compleja expresión antropológica. Lo crudo es lo natural. Se convierte en cocido tras pasar por la cultura y en podrido si no interfiere la civilización.
Como toda figura pública, Lévi-Strauss estuvo también en el ojo de la crítica. Fue cuestionado por sus métodos de trabajo y por su tan recordada frase "odio los viajes y los exploradores", pecado para los antropólogos. Pero su llegada al centenario el año pasado fue celebrada en espacios como la Biblioteca Nacional de Francia y el Quai Branly. Y su decisivo lugar en el desarrollo de las ciencias sociales resulta innegable.



Pasar a la nada no me agrada, pero tampoco me intranquiliza, opinaba sobre la muerte
Falleció Lévi-Strauss; enseñó que “la riqueza humana está en la diversidad”
El etnólogo-filósofo dotó de nuevos significados a los conceptos de raza, cultura y evolución

Lévi-Strauss manifestó especial interés el pasado agosto, como informó La Jornada, por las actividades en torno al Día Internacional de los Pueblos Indígenas. El pensador francés, en noviembre de 2005

Dpa y Afp
Periódico La Jornada Miércoles 4 de noviembre de 2009, p. 5
París, 3 de noviembre. Alejado de la vida pública, el antrópologo y etnólogo francés Claude Lévi-Strauss falleció en la madrugada del domingo, antes de cumplir, el 28 de noviembre, 101 años de edad, confirmó la Academia Francesa.
El maestro de la antropología moderna y padre del enfoque estructuralista en las ciencias sociales exploró el tema de las comunidades indígenas en sus inicios, observando a grupos autóctonos en la selva amazónica.
Otra versión es la del profesor Philippe Descola, quien sucedió a Lévi-Strauss a la cabeza del Laboratorio de Antropología Social, en el Colegio de Francia, quien indicó que el autor de Tristes tópicos –uno de los grandes libros del siglo XX– murió el viernes pasado y ya fue sepultado. Las exequias, dijo citando a familiares del intelectual, se efectuaron el lunes en Lignerolles, al oeste de Francia, donde Lévy-Strauss tenía una residencia.
Incluso en su retiro, Lévi-Strauss ha sido referencia obligada para el pensamiento y su trabajo continúa vigente no sólo en el campo antropológico, sino en las ciencias sociales. En tiempos recientes fue profesor de filosofía.
De la filosofía a la antropología
Hace más de un década, Lévi-Strauss dijo a radio France Culture: “Te felicitan a los 90 años porque piensan que no llegarás a los cien”. En otra ocasión dijo: “Me convertí en antropólogo huyendo de la filosofía”.
En noviembre de 2008 le fueron dedicadas jornadas académicas, homenajes, lecturas, maratones televisivos y hasta el Museo Quai Branly, de París, nombró Lévi-Strauss a su teatro.
En el contexto de la celebración de su centenario, Koichiro Matsuura, director de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, dijo que gracias al estudioso francés “sabemos que la riqueza de la humanidad reside en la diversidad” y ese organismo internacional lo llamó “uno de los grandes intelectuales del siglo XX”.
No obstante, en ninguno de los actos en su honor estuvo presente, ni siquiera el que le rindió la Academia Francesa, de la que formaba parte desde 1973.
Lévi-Strauss es reconocido por haber fundado la antropología estructural, aplicando el modelo lingüístico de Saussure, con influencia de Roman Jakobson y Sigmund Freud. Y aunque el estructuralismo surgió desde la segunda década del siglo XX, con el investigador francés alcanzó trascendencia en otros campos del pensamiento social.


GONZALO VIAL POR GONZALO ROJAS


Gonzalo Rojas

El Mercurio Miércoles 04 de Noviembre de 2009

Los combates de don Gonzalo
Gonzalo Vial fue —y lo seguirá siendo por sus libros— uno de los más entusiastas combatientes por el bien de Chile. Entusiasta, culto e inteligente; simplemente, superior.
Temido en el mano a mano y en el pluma a pluma; silenciado por la historiografía de izquierda; mirado con desdén por los cultores de la parafernalia universitaria, Gonzalo Vial le hizo a Chile un gran bien. Habló y escribió en dimensiones que excedían siempre lo esperado, lo posible, lo que sugería la falsa prudencia de los pusilánimes.
Tenía, para proceder así, la dosis exacta de humanidad, conformada por una mirada rural y un lenguaje urbano. Conocía los ritmos de la naturaleza, su origen en Dios y, al mismo tiempo, entendía a la perfección las demandas trepidantes del mundo citadino. Justamente por eso, criticaba todas esas peticiones estridentes (más Estado, más condón, menos historia, menos religión), mostrándole a la ciudad cuán alocadas podían ser muchas de las ocurrencias de los planificadores de la izquierda. Invitado a un debate con un joven historiador iconoclasta, se negó respondiendo con gracia: “No, ustedes no nos convocan para conocer la verdad; ustedes quieren ver la lucha y la sangre de dos gladiadores; yo para eso no me presto”.
En otra ocasión reciente, abrió una notable relección con la sentencia exacta: “Voy a hablarles del matrimonio; para un historiador es muy fácil estudiarlo ahora en Chile, porque sabemos cuándo comenzó: con la llegada de los españoles; y sabemos cuándo terminó: con la nueva Ley de Matrimonio Civil”.
Por esa humanidad tan lograda, no fue nunca hombre de ideologías ni estridencias. Lo suyo era el sentido común, pero contra viento y marea. Sirvió donde había que servir (en el gobierno del Presidente Pinochet), criticó a quien debía criticar (a ese gobierno y a todos los de la Concertación) y, a diferencia de tantos tibios o indiferentes, no edificó su posición en el lugar ninguno, sino, por el contrario, la construyó en misteriosa sintonía con el Chile ideal. Gonzalo Vial mostraba el Chile de los sueños y, al hacerlo, lo seguían jóvenes de 15, maduros profesionales de 40 y jubilados que habían compartido sus mismas luchas.
Y, además, casi todo lo hacía con ironía. Esa condición que las izquierdas usan con odio y que las derechas sólo utilizan en lo banal, Vial la llevaba a sus clases en la voz sutil, en la mirada amable y algo desconfiada, en la contestación certera y descolocante. Tenía claro que en docencia y en periodismo, en historia y en política, en el derecho y en la gestión educacional, la vía media —que en eso consiste la ironía— es instrumento indispensable para no atribuir solemnidades a lo liviano, ni banalizar lo que es fundamental. La suya era una ironía para hacer pensar, cosa que ni los progresistas aceptan, ni los recalcitrantes practican.
Pero, junto con hablar, escribir y callar, don Gonzalo dedicó tiempo, dinero, inteligencia y contactos, a uno de los proyectos educativos más certeros y completos de los últimos 50 años. Cuántos próceres de la retórica pedagógica quisieran poder exhibir siquiera una parte mínima de los resultados que don Gonzalo y la señora María Luisa han obtenido en sus colegios.
Poco tiempo atrás escribía: “Es triste pensar que, probablemente, mi período de fecundidad como historiador ha concluido. Pero habiendo durado 60 años, no puedo extrañarme del hecho. Y hay una cierta satisfacción en saber que, ya no muy tarde, conoceré definitivamente la verdad del pasado histórico —al interior de la otra Verdad, la inimaginablemente dulce y total—, que es el único objeto y acicate de la profesión que elegí”.
Ese momento ya llegó.
Gonzalo Vial Correa: combatió el buen combate.

"DANSEUSES" DE DEGAS EN ONCE MILLONES DE DOLARES

Este cuadro de Degas fue la estrella de la subasta de Christie's.
''Danseuses'' se fue por casi once millones de dólares.
Foto: Bloomberg
Cuadro de Degas encabeza millonaria subasta de arte en Nueva York
El óleo "Danseuses" fue rematado en casi once millones de dólares, en una jornada en que también encontraron nuevo dueño obras de Dalí, Rodin, Miró, Monet y Pissarro.
EFE
El Mercurio Miércoles 4 de Noviembre de 2009

NUEVA YORK.- El óleo "Danseuses", del impresionista francés Edgar Degas, se vendió hoy en Nueva York por 10,7 millones de dólares en la casa de subastas Christie's, que también adjudicó la pintura titulada "Nu dans la plaine de Rosas", de Salvador Dalí, por 4,2 millones de dólares.Las etéreas bailarinas que Degas (1834-1917) plasmó en tantos lienzos, siempre muy cotizados, estuvieron representadas en esta venta por "Danseuses" (1896), pintado en pastel y por el que se abonaron 10,7 millones de dólares, por encima de entre los siete y nueve millones de dólares fijados inicialmente.Por un precio igualmente millonario se vendió un ejemplar de la famosa escultura de Auguste Rodin (1840-1917), "Le Baiser", conocida como "Taille de la porte", por la que su nuevo propietario pagó 6,35 millones de dólares, casi el triple de su estimación inicial, que se había fijado entre 1,5 y 3,2 millones de dólares.Sin embargo, la pintura "Tête de femme" (1943), un retrato de Dora Maar, amante y musa de Pablo Picasso (1881-1973), que éste pintó en plena II Guerra Mundial en París, fue retirada por la casa de subastas, ya que no pudo ser vendida por la cifra estimada de entre siete y diez millones de dólares.Un experto de Christie's había considerado que este retrato de la musa del artista español difiere del resto de retratos lúgubres de Picasso por sus colores brillantes y saturados."Mère et enfant" (1925), un retrato de Paulo, el primogénito de Picasso y su primera esposa, Olga Khoklova, se vendió por 1,08 millones de dólares, mientras que su "Courtisanes et toreros" (1959) alcanzó 905 mil dólares y "Visage féminin, profil" (1960), se vendió en 1,31 millones.Una cifra igualmente millonaria y entre las más destacadas de la venta de la casa de subastas fue el óleo titulado "Nu dans la plaine de Rosas", que Dalí pintó en 1942 y que va firmado como "Gala Salvador Dalí", por el que se pagaron poco más de cuatro millones de dólares.Por "L'oiseau déploie son beau plumage", de Joan Miró (1893-1983), se pagaron 782.500 dólares.Otra de las pinturas destacadas de los 40 lotes que salieron a subasta fue "Vétheuil, effet de soleil" (1901), de Claude Monet (1840-1926), que fue a parar a su nuevo propietario por 5,45 millones de dólares y que se había estimado entres cinco y siete millones de dólares. Igualmente elevado fue el precio que alcanzó una de las obras a subasta de Tamara de Lempicka (1898-1980), titulada "Portrait du Marquis Sommi", cuya venta se cerró en 4,33 millones de dólares y que casi duplicó la cifra de estimación, entre dos y tres millones de dólares. "Le pont du chemin de fer, Pontoise" (1873), considerada la obra impresionista más pura de Camille Pissarro (1830-1903), fue retirada también, ya que las pujas iniciales no alcanzaron los 3,5 millones de dólares en que Christie's estimaba que debía venderse. También se retiraron otras obras destacadas de arte moderno e impresionista que se subastaban, como "Rosace", de Henri Matisse (1869-1954); "Paysage à Andresy", de Alfred Sisley (18399-1899); "Portrait de photographe Dilewski", de Amedeo Modigliani (1884-1920), y "Composition 2, with red", de Piet Mondrian (1872-1944). Christie's dijo que prevé que el resultado de las ventas de la subasta supere en conjunto los 68 millones de dólares.

Tuesday, November 03, 2009

LA POESIA DE FEDERICO SCHOPF


Federico Schopf, poeta y crítico: “Agradezco que Valente siga escribiendo críticas”
Por Macarena Gallo • Foto: Esteban Gardella
The Clinic 2 de noviembre de 2009

El profesor Federico Schopf acaba de publicar su tercer poemario, “La nube”, después de 24 años de mutismo lírico. Es uno de los principales conocedores de la obra de Parra y Huidobro, y acá se explaya sobre los peligros de la canonización, sobre la onda destructiva del amor humano y sobre la abundancia de homosexuales en el arte. Además, define posiciones en materia política y expresa su admiración por el Mago Valdivia, “un sujeto altamente antipático”.
¿Por qué se demoró 24 años en sacar su tercer libro de poesía?-La escritura de poemas depende de los niveles de relación, de experiencias, que el escritor tiene con su propia vida, con su entorno, y yo no tengo apremio, ni ningún tipo de presión, externa ni interna, para publicar regular y profesionalmente.
¿Y para escribir?-Necesito una conjunción de motivaciones, de elementos. No entiendo la escritura poética como una escritura finalística con la cual haya un programa, algo así como los planes quinquenales de la Unión Soviética.
PARAíSO ABURRIDO
Tiene harto poema de ese tipo de amor que lleva a la destrucción.-”El amor o la destrucción” es un título intencional que tiene que ver con el poeta español Vicente Aleixandre y su libro “La destrucción o el amor”. Hay la conciencia de que la unión significa la destrucción de la unidad inicial. Y como lo demuestra la historia literaria en muchos textos, por ejemplo la leyenda de Tristán e Isolda, este amor se realiza incluso en la muerte. Habría que pensar que las relaciones humanas amorosas están bastantes perturbadas en nuestros días…
¿Sí?-Ahora mismo se está discutiendo en el comando de uno de los candidatos si se acepta o no el ordenamiento jurídico de las parejas homosexuales o lesbianas. Y esto provoca una serie de terremotos, catástrofes, en que unas ideologías luchan contra otras.
¿Qué piensa usted?-Yo estoy a favor de que haya tolerancia y de que puedan casarse si quieren. Me sorprende toda la reacción cavernaria de políticos que no se hacen cargo de estos temas. Por otro lado, desde que existe la historia de la humanidad, evidentemente las pasiones tienen un inicio, un desarrollo y un fin. De manera que, al margen de las convenciones, de los mecanismos ordenadores y represivos de las distintas sociedades, existe una temporalidad de las relaciones amorosas y eróticas: aunque se crean eternas, su núcleo está instalado en la temporalidad.
O sea, el amor no dura para siempre como piensan los católicos.-La iglesia católica puede decir que el amor es para siempre y creer en el matrimonio para toda la vida, pero yo no puedo caer en esta discusión teológica respecto al amor. La iglesia católica impone criterios que dudo que estén necesariamente de acuerdo a los libros sagrados, como la Biblia.
-Desgraciadamene, vivimos en el tiempo, o afortunadamente, porque justamente ayer pensaba en las relaciones amorosas entre los dioses griegos y llegué a la conclusión de que eran infinitamente aburridas, porque tenían infinitamente el tiempo para llevarlas a cabo, y no tenían la angustia del instante, ni la noción del descubrimiento del encuentro casual, del hallazgo, porque tenían “todo el tiempo del tiempo por delante”, como decía Lihn, para realizar experiencias poco intensas. Habría que pensar que el paraíso es muy aburrido.
MISTRAL LESBIANA
Usted también es crítico literario. ¿Por qué en Chile se da tanto la canonización literaria.-En Occidente, en cada una de las lenguas literarias se han instalado figuras que han sido canonizadas. No creo que el canon sea estático, sino que en él se sustituyen unas figuras por otras. Todas las canonizaciones solemnizan, estatizan, inmovilizan a los autores a determinadas poses y significaciones: falsifican la imagen y obra de los sujetos canonizados, las transforman en dimensiones autoritarias, representativas de ideologías que no representan.
¿Y en Chile concretamente?-En Chile se han dado por necesidades patrióticas, por un nacionalismo que supone una carrera de caballos para ver qué país tiene los mejores poetas o los mejores jugadores de fútbol; ideas de un país ancladas en el nacionalismo decimonónico que todavía tiene vigencia en Hispanoamérica, en que se instalan protestas oficiales porque alguien llamó no sé qué a la Presidenta de Chile en Perú.
Conchuda.-Eso. En Chile se dan dos ejemplos máximos de canonización, Mistral y Neruda. Neruda escribió poesía del realismo socialista y es mala poesía, cosa que sus pontífices actuales se niegan a reconocer, es decir, ¡sobreviven los aduladores de la figura sagrada! Les molesta que uno comprenda a Neruda también como un poeta precario, en crisis, que tiene una acción crítica con la sociedad.
¿Y qué pasa con la Mistral?-Se la inmovilizó en la figura de la maestra ejemplar, de la mujer preocupada de la educación, de una persona con gran entereza respecto a su soledad. Yo pienso que uno de los factores que posibilitó su premiación fue que obtuvo el Nobel inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué?-Todos los contendores de la lucha estaban demasiado mezclados con la guerra. De manera que los jueces tuvieron que buscar afuera, y ahí apareció ella, que tenía fama como funcionaria de las Naciones Unidas, autora en esa época de dos libros, “Desolación” y “Tala”…; o sea, yo podría ser candidato al Nobel con mis tres libros. Entonces, se la canonizó y hasta hay libros que hablan de “Santa Gabriela” o “Divina Gabriela”, y el poder de las ideologías ha sido tal que recién 50 años después de su muerte se ha reconocido algo que siempre se sabía.
¿Qué?-Su carácter homosexual, su amor por la mujer. Su relación con la secretaria siempre se supo, pero no se había dado a conocer. Resulta inadmisible que hayan todos estos ocultamientos, porque el arte está lleno de homosexuales y de lesbianas.
Pero Chile es un país pacato.-Ése es el tema. El problema de la pacatería chilena es que va más allá de la doctrina oficial de la iglesia católica.
ANÉCDOTA CON VALENTE
Este año su amigo Enrique Lihn cumpliría 80 años. ¿Qué recuerdos tiene de él?-Lihn fue muy ninguneado durante su vida. No sólo por razones de competencia literaria, sino por la incomodidad que producía su figura en el mundo de la cultura, debido a que operaba, como él mismo decía, “bajo ninguna bandera”. Era como un suicida capaz de decir lo que pensaba al margen de las consecuencias que eso podría tener. Para la mayoría de quienes lo elogian hoy, era un pesado. A mí me gustaba porque decía lo que pensaba. Habían muchas disputas en esa generación.
¿Entre quiénes?-Por ejemplo, desde que fui amigo de Enrique, Jorge Teillier me regalaba los libros sin dedicatoria.
¿Por qué habrá sido?-Porque en una disputa amorosa muy confusa que hubo, no es que yo haya optado por Lihn, sino que la realidad dejó a Teillier sin su señora, y yo no era ni la esposa de Teillier ni de Lihn.
El cura Valente ha dicho recientemente que en Chile hay una escasez de vates nuevos. ¿Qué piensa usted?-Hay que admitir primero la capacidad crítica de Ignacio Valente y la continuidad que tuvo en el ejercicio crítico para lograr una perspectiva de la producción cultural y poética en Chile.
¿Y respecto a la escasez?-No es sorprendente que haya escasez de poetas, sino que haya tanto poeta que no logra una escritura poética. La afirmación de Valente tiene el valor de un pronóstico cierto. El espacio del comentario público de la cultura se ha restringido enormemente a partir del Golpe de Estado. No hay dimensión crítica en los estudiantes. En ese sentido, habría que agradecer que Valente siga escribiendo críticas. Sin embargo, siempre he lamentado que su punto de vista haya estado limitado por la extensa forma de religiosidad cristiana, sobre todo desde su limitancia con el Opus Dei… Yo tengo una anécdota bien divertida con Valente.
¿Cuál?-Él hizo comentarios positivos de mis escasas producciones poéticas; y cuando salió mi libro “Escenas de Peep-Show” (1985) también fue así, pero comparó la representación del amor que allí aparecía -que es a mi juicio el amor que se da en sociedades de libre mercado, de consumo, en la sociedad alienada- con la representación del amor que aparecía en un poeta, cuyo nombre se me olvida, un poeta cristiano que alababa el amor cristiano, la familia y el amor de los hijos.
¿Y?-Y meses después fui invitado a una conferencia en Concepción y la gran noticia era que este poeta en un acceso había tomado un hacha y ultimado no sé si a un hijo o a su señora, terminando preso, de manera que este poeta del amor cristiano hizo lo menos cristiano del mundo: destruir su familia.
EL MAGO VALDIVIA
¿Vio los partidos de Chile?-Lamentablemente, no pude porque estaba haciendo un trabajo. A mí me gusta mucho el fútbol. Llegué a ser suplente del equipo oficial en el colegio. Veo el fútbol porque pienso que hay allí una inteligencia, que no es reflexiva, sino una inteligencia muy vinculada al movimiento corporal. No es solamente instinto. Hay un sujeto altamente antipático, que es titular, que es Jorge Valdivia…
El Mago.-Lo vi cuando jugaba en Concepción y era un tipo impredecible, casi un genio en el movimiento. Él tiene una inteligencia instantánea, extraordinaria, una conexión entre la mirada y el movimiento. Ahora, por supuesto, si él lee a Heidegger no entiende nada y muy probablemente las páginas editoriales de los diarios no le interesen. Es un caso semejante a Maradona, un balurdo como se puede ver.
¿Y qué le parece que Bielsa lo tengan casi como un santo?-Esos son errores. Pero ha sido pega de la publicidad. Evidentemente es un muy buen entrenador. Y al equipo de Chile, que no es un gran equipo, Bielsa ha sabido articularlo para que sea efectivo.
Usted que vive a pasos de la Plaza Italia, ¿fue a celebrar la clasificación?-Yo no celebro triunfos ni salgo a la calle. Me parece que son alienaciones, sustitutos, compensaciones de la gente. La parte lamentable es todo el nacionalismo que hay en estas celebraciones. Todos se creen chilenos de corazón con sus banderas chilenas.
¿Cómo ve la carrera presidencial?-No tengo candidato aún. Pero, tanto en la primera como en la segunda vuelta, mi voto será para que no ocurra lo peor, para que no salga Piñera. Con el sistema binominal, jamás saldremos de esta jaula porque está hecho para que candidaturas alternativas no lleguen a tener representación. De manera que las tres alternativas no son alternativas.

EL CATOLICO GONZALO VIAL


Joaquín Fermandois

El Mercurio Martes 03 de Noviembre de 2009

Gonzalo Vial, la fe en Chile
Era una pluma y una voluntad de explicar a Chile, en lo que ha sido, en lo que está siendo y, en esa pequeña aunque decisiva parte que depende de nosotros, en lo que debería ser. Por ello, entendió su vida como apostolado en ideas y en acciones.
En una primera etapa, hasta 1979, sigue la huella de los católicos nacionalistas, de raigambre hispánica, románticos sin confesarlo, con escasas posibilidades de realización de sus sueños. Tomaron partido decidido en la crisis nacional que comenzó a fines de los años 60, y luego intentaron influir en las estrategias institucionales de los años de Pinochet.
Tuvo un breve paso por el Ministerio de Educación, como parte del gabinete que encabezaban Sergio Fernández y Hernán Cubillos, que buscaba lograr un desenlace institucional al gobierno militar, siendo el desempeño de ese grupo fundamental para terminar con el radicalismo de la primera etapa del régimen. Reacio a la disciplina de grupo, no podía durar en el cargo. Además, estaba preocupado porque no se afrontaba el tema de los derechos humanos, lo que en su opinión sabotearía una transición futura. Se lo escuché en la Universidad Católica de Valparaíso, en 1981.
El fin de su ministerio lo lanzó al agua de la historia escrita. Su “Historia de Chile”, que comenzó a aparecer en 1981, fue todo un acontecimiento cultural, parte de dos procesos intelectuales con significación política. Primero, porque a partir de 1973 comenzó en nuestro país el cultivo de la historia contemporánea, dedicada al siglo XX (incluyendo a chilenos y extranjeros fuera de Chile), y Vial se hizo cargo de su vanguardia. Segundo, porque este debate fue parte de una apertura gradual, y su momento fecundo surgió con la misma pregunta de Vial: ¿Qué originó la crisis de la democracia? “Es importante ahora, cuando buscamos y queremos constituir otra democracia, saber qué enfermedad mató la primera”. No dejó de recibir palizas. A pesar de que Vial no circuló mucho en los ambientes académicos, son éstos los que han ido definiendo el conocimiento histórico en el país (no siempre con sensatez), y la crítica les es inherente. Y porque no existe una sola visión de la historia, menos que nunca en el Chile actual. En los años 80 y 90, junto con el debate por sus obras, la mayoría le reconocía su gran aporte. Sucesivos gobiernos obtuvieron su colaboración para la Comisión Rettig y para la Mesa de Diálogo. Después, no pocos de los que lo halagaban se sumaron a los críticos, y se le torpedeó toda posibilidad de obtener el más que merecido Premio Nacional de Historia. Pero así son las cosas. Su sueño, casi una utopía retrospectiva, era ver empapado al país de catolicismo, quizás no sólo en lo religioso. Su idea de la decadencia, vista como origen de la crisis política, la veía en la pérdida de la centralidad de la herencia católica como un principio abarcador. Tal visión se estrellaba con la realidad de la cultura moderna. Sin expresarlo, Vial identificaba decadencia con modernidad, con lo que nos dejaba en un atolladero. Sin embargo, en ironía no carente de providencialismo, ejemplificó con su pluma polémica y su riquísima “Historia de Chile” la posibilidad del catolicismo moderno, entendiendo que hay varias modalidades católicas de mirar la modernidad. Se es parte de esta sociedad, en acuerdo y en debate con ella, colocándose dentro de ella y apuntando a un horizonte del legado espiritual y cultural que no se agota en la modernidad. Al final de los finales, eso fue Gonzalo Vial. Por sobre todo, su obra manifiesta un amor a Chile —poco común en el historiador actual—, de fidelidad al terruño, precisamente porque éste se encuentra erizado de imperfecciones.

A EDWARDS M C por GONZALO VIAL


Agustín Edwards Mac Clure biografiado por Gonzalo Vial: El oficio del taxidermista
POR ALFREDO JOCELYN-HOLT
El libro de Gonzalo Vial es un distractor de atención. Lo que verdaderamente interesa es la historia de El Mercurio estos últimos cincuenta años, no los anteriores cuarenta bajo Edwards Mac Clure.

The Clinic

Se cuenta que en el Antiguo Egipto, cuando el embalsamador alcanzaba su máximo dominio de la técnica, y se le encomendaba un faraón difunto (uno de esos grandes soberanos digno de pirámide apoteósica) era costumbre enterrar al maquillador junto a su señor. Podía ser que el cadáver requiriera de asistencia de último minuto rumbo al más allá –tener que, quizás, ajustarle la mandíbula, mantener fresca y estirada la piel, encajarle de nuevo un ojo caído–. Consciente de semejante honor, el taxidermista se esmeraba en hacer un buen trabajo –podría tratarse de su última gran obra en vida– extrayendo todo lo que oliera a podredumbre o a entraña corruptible, llenando de aserrín las cavidades torácicas internas y dejando sólo el pelaje envoltorio superficial. Mira, mira, qué plácido se ve el “tatita”, dejémoslo dormir en paz.
Los taxidermistas son también como esos vendedores de lotes en “parques del recuerdo” donde invertir a futuro, llevar a la familia el fin de semana y, de paso, “visitar” a los abuelitos, por supuesto que agusanados después de un rato, pero ¡shhhh…! no arruinemos la ilusión, mira, mira, qué bien cortado y regado está el pasto, todo verde, en orden, y eso que no parece sepulcral. Un legítimo deseo. La vida, llena de humanas imperfecciones, puede querer verse a sí misma y perpetuarse en imágenes favorables, vestida con su mejor traje dominguero, recién planchado e inmaculado. Tratándose de un “tatita faraón”, candidato a santo, prohombre, héroe de plaza o patriarca modelo, con mayor razón.
VIAL NO ES REMBRANDT
Pero, ¿dónde rayamos la línea propiamente histórica entre la mitificación que suelen demandar el oficialismo de turno, los hijos agradecidos que ponen la plata, las segundas o terceras generaciones de nietecitos orgullosos de su prosapia pompa-fúnebre, los secuaces del líder político fundador, y lo que cierta necesidad mínima de rigor desmitificador recomienda de la indagación histórica para que ésta siga siéndonos útil?
Uno lee la biografía de Agustín Edwards Mac Clure de Gonzalo Vial y se lo pregunta. En efecto, ¿por qué el actual Agustín, director de El Mercurio, le encomendó semejante tarea a Vial? Una pregunta para nada insidiosa. El autor reconoce, en las primeras líneas de su libro incluso, no haber logrado la altura suficiente que merecía el personaje. Extraña manera, autoconfesa, de prevenirnos que lo que viene no vale tanto la pena a no ser que el propósito sea intencionalmente ideológico coyuntural, como siempre ocurre con Vial.
Vial, desde luego, se especializa en historias por encargo, mandadas a hacer. Vial no es Rembrandt; si fuésemos en exceso generosos con él, quizás Boldini. Escribió una historia del Senado para la cámara alta, otra de la Sudamericana de Vapores para Ricardo Claro; una biografía de Prat para la Armada, y otra de Pinochet, quien fuera su otrora ex-jefe (Vial fue ministro de Educación de la dictadura). Ayudó a redactar, además, dos otras dos publicaciones oficialistas: el marco histórico para la Comisión Rettig y el Libro Blanco. Este último, texto fundamental que sirvió para justificar la primera y más brutal cacería de la dictadura, urdido anónimamente cuando todavía ardían las brasas en La Moneda, basado en documentos falsos (nadie salvo sus autores los ha podido revisar después) sobre un supuesto complot previo, el “Plan Zeta”, que el golpe habría abortado.
Un pecado para nada de juventud. A la fecha Vial tenía 43 años; había sido un frontal opositor, director de dos revistas de trinchera (Portada y Qué Pasa) en contra de Allende y de la Unidad Popular, y tenía detrás suyo, además, todo un historial de compromiso duro católico-nacionalista que nunca ha pretendido ocultar. Su displicencia es proverbial. Frente a críticas que sabe que no puede responder (y eso que tiene fama de polemista), asume un aire pontifico-mercurial, impermeable, más allá del bien y del mal. Simplemente, no contesta. Una pose con que pretende parecer “independiente” aunque la suya jamás haya sido una postura individualista, solitaria, carente de redes o padrinazgos en qué apoyarse.
Él sabe que su punto de vista doctrinario (el nacional-católico integrista) nunca ha sido representativo de la derecha tradicional. La vieja elite, de la cual es muy despreciativo, ha sido siempre más liberal y cosmopolita que conservadora franquista, y la jerarquía eclesial, tanto más a la izquierda y “progresista” que la derecha. Por eso, un tanto huérfano, recurre a alianzas tácticas. Con Pinochet porque es un antimarxista furibundo; con el gobierno de Aylwin porque la Comisión Rettig sirvió para asentar el consensualismo Boeninger-Correa funcional a una transición frenada y pactada; y, por último, con la empresa de El Mercurio porque ahí (en especial La Segunda) se apiñó el grupo Portada (Cristián Zegers, Hermógenes Pérez de Arce y él mismo).
UN HISTORIADOR CERO ANALÍTICO
Pero su simpatía para con El Mercurio es más profunda, afín a un espíritu compartido, conservador y autoritario. El Mercurio muestra una línea continua, sin quiebres dinásticos, que se consolida y potencia bajo la dirección unipersonal de Edwards Mac Clure durante 44 años (1897-1941); luego le sigue un período más corto, el de Edwards Budge, hasta 1956; para, finalmente, recabar en un reinado aún más largo, el de Edwards Eastman (1956 a hoy día), en que una de las principales fortunas chilenas decimonónicas se esfuma, aunque el diario y mayorazgo permanecieran anacrónicamente bajo ese único dominio personal, el del actual Agustín. Anacrónico porque no se ha debido al mismo tipo de sustento financiero poderoso anterior sino a evidentes condiciones políticas favorables a cierto propósito oligopólico comunicacional que concibiera tempranamente Edwards Mac Clure fundando y extendiendo la red de periódicos y publicaciones desde Valparaíso a Santiago, y desde ahí, al resto del país. Base que se potencia y exorbita con lo que políticamente viene después. ¿Qué hubiese sido de la empresa El Mercurio sin la dictadura militar, la censura sistemática, la desaparición de otros medios, en fin, la falta de competencia? Y eso que la empresa se dice tan favorable a lógicas de mercado.
Por supuesto, Vial no se hace cargo de esa historia; se limita únicamente al período todavía libre de suspicacias en tal sentido. El Mercurio, por cierto, tampoco se ha mostrado abierto a que se haga una historia como las hay respecto a casi todos los demás grandes diarios de equivalente peso y prestigio. De hecho, ha impedido celosamente cualquier estudio de ese tipo. Los vetos que ejerce frente a quienes lo auscultan u osan criticarlo no debieran ser, a estas alturas, ningún misterio, si no fuera de que es prácticamente imposible volverlos públicos dado que el mercado comunicacional chileno es oligopólico y “el decano” aún inspira respeto sacrosanto entre los otros medios, para qué decir los gobiernos de turno. La dictadura, seamos francos, a pesar de todas sus proyecciones y continuidades últimamente, se ha desdibujado más que la línea editorial mercurial.
Pues bien, ahí es donde entra y hace su trabajo Vial. Él escribe un mamotreto de 450 páginas, justo cuando el diario puede que esté atravesando una encrucijada sucesoria; cuando se han ido acumulando, aunque tímidamente, críticas a El Mercurio (v. gr. Sunkel, Uribe, Monckeberg, Echeverría, Agüero); y, cuando diarios como éste pasan por graves problemas a nivel mundial (fin de grandes empresas familiares, baja de lectores, competencia de otros medios y soportes, crisis económica, pérdidas por 6 millones de dólares el año recién pasado…). En el fondo, se recurre a un historiador convencional, anecdótico, cero analítico, que no va a hacer ninguna pregunta difícil; por el contrario, con su desparpajo olímpico va a pasar por alto cualquier escollo o cuestionamiento incómodo, y puede concentrarse en una “época de oro” donde todo iba relativamente viento en popa, guardando, por supuesto, las apariencias de un trabajo en serio, con el rastrilleo correspondiente de papeles en archivos familiares, siempre una fuente sospechosamente parcial.
Nada, en todo caso, que se compare a lo que Gay Talese hiciera respecto al New York Times, Ricardo Sidicaro sobre La Nación de Buenos Aires, Sir Harold Evans sobre el Times de Londres, o, ya en un plano estrictamente de historia de dinastías plutocráticas, que se equipare a las investigaciones de Peter Collier y David Horowitz sobre los Rockefellers, William Manchester sobre los Krupps, Ron Chernow sobre los Warburgs, o Niall Ferguson sobre los Rothschilds, por solo mencionar a algunos. Dudo que Vial haya oído siquiera hablar de este tipo de libros de historia, y si supiera de ellos, no los leería.
Mi impresión, por tanto, es que el libro de Vial es un distractor de atención. Lo que verdaderamente interesa es la historia de El Mercurio estos últimos cincuenta años, no los anteriores cuarenta bajo Edwards Mac Clure que es lo que nos entrega Vial y El Mercurio-Aguilar.

GONZALO VIAL POR CRISTIAN GAZMURI


Gonzalo Vial y el siglo XX chileno
Su Historia de Chile (1891-1973) y las biografías de Alessandri y Pinochet convierten al historiador fallecido el viernes pasado en una figura más compleja de lo que se piensa. Fue capaz de retractarse de ciertas interpretaciones y quizá sea el más consultado respecto de los primeros 40 años de nuestro siglo XX.
por Cristián Gazmuri

La Tercera 01/11/2009 - 09:47
Gonzalo Vial Correa nació en 1930. Estudió Derecho en la Universidad Católica, pero se dedicó también a la historia de Chile. Discípulo de Jaime Eyzaguirre, fue un exponente de la historiografía conservadora. Demostró desde joven sus notables capacidades: sacó 35 puntos (el máximo) en el bachillerato y después ganó los premios Tocornal y Cruchaga Tocornal por su tesis, titulada El africano en el reino de Chile. Sin embargo, la joven estrella sufriría su primer eclipse cuando publicó Decadencia y ruina de los aztecas, un trabajo pobre para ser un tema mayor de la historia mundial.
Durante su juventud se dedicó principalmente a la abogacía e incursionó en política. Pasó un largo tiempo sin volver a publicar y, cuando volvió, en 1973, lo hizo de manera desafortunada: fue el redactor del Libro blanco del cambio de gobierno en Chile: 11 de septiembre de 1973, libro panfletario, falso y de una redacción cruel. Se comprende, pero no se justifica, que lo escribiera por el momento de crisis que pasaba Chile. Vial nunca se arrepintió. Después fue, por algunos meses, ministro de Educación del régimen militar, siendo reemplazado sin que le explicaran las razones. En 1985 escribió en revista Qué Pasa un artículo condenando la impunidad de los crímenes contra los opositores a Pinochet, concluyendo que "la responsabilidad histórica de estos crímenes es del Presidente de la República". Al hacerlo, el contradictorio Vial fue valiente.
Ya antes, sus actividades públicas no impidieron que en 1981 comenzara con la publicación de una monumental Historia de Chile 1891-1973. En los años siguientes aparecieron cinco tomos más, de modo que la obra llega hasta la época del Frente Popular.
El libro comienza afirmando la decadencia del Chile entre el suicidio de dos presidentes, Balmaceda y Allende. Primero critica a la República Parlamentaria y la oligarquía gobernante, a las que encuentra muchos defectos, pero sobre todo porque fue la época de la ruptura de los consensos fundamentales: primero el religioso, en relación al fin del catolicismo como religión de la totalidad de la población; luego el político, al dividirse la oligarquía como clase pública y elite natural de Chile; y finalmente el social, al iniciarse la pugna de la clase media y los sectores populares contra los sectores altos.
Sus hipótesis pueden ponerse en duda: ¿Existió ese consenso religioso hacia mediados del siglo XIX, con la masonería, fundada en 1850, los radicales hacia 1859 y una elite en gran medida laica y racionalista? ¿Qué consenso político se dio en la clase alta en el siglo XIX, con tres guerras civiles antes de la de 1891? En el caso social, efectivamente hubo ruptura a partir de la década de 1850, pero eso no fue un fenómeno chileno, sino mundial. Vial pensaba que esa pugna condujo a que "una generación, en una mañana primaveral, vio (viera) elevarse una columna de fuego (el 11 de septiembre de 1973)". ¿Es Vial un decadentista, como tantos historiadores? Sin duda, pero su concepto de decadencia, ¿es el mismo de Edwards, Encina o Góngora? Comparando a nuestros autores, se tiende a creer que la decadencia puede venir por varios caminos. La de Vial es una interpretación entre varias.
Mayor es el problema cuando comprobamos que en el quinto tomo de Vial, aparecido muchos años después del primero, habla de mesocracia y no de mediocracia (palabra que sugería mediocridad), como lo había hecho al principio. La clase media, que ha entrado a gobernar Chile a partir de 1925, ya no le parece tan universalmente condenable y matiza considerablemente su mediocridad; incluso no deja de alabar a muchos de ellos. Se dirá que sólo los tontos no cambian de opinión cuando es preciso hacerlo, y Vial nunca tuvo un pelo de tonto.
Además de la confección de su obra magna, en 1995 publicó su mejor libro, Arturo Prat. El marino e intelectual es objeto de una buena investigación y, a mi juicio, acertada interpretación de su personalidad de hombre modesto, inteligente y eficiente. Siempre agudo, Vial no deja de hacer presentes algunos rasgos curiosos, como el hecho de que era espiritista.
En 1996 publicó, con Patricia Arancibia y Alvaro Góngora, Jorge Alessandri 1895-1986; una biografía, libro que deja que desear, pero que tampoco evita los aspectos curiosos y complejos de la personalidad del biografiado. El mismo año veía la luz su biografía Pinochet. No es una gran obra. Se refiere detalladamente a las violaciones a los derechos humanos, aunque omite información importante y, la última parte, es un canto de loas al dictador. Con todo, es la más completa (o al menos la más extensa) que existe al respecto.
Gonzalo Vial no fue un historiador con formación profesional. Pero quizá sea el más consultado en relación a los primeros 40 años de la historia del siglo XX chileno. Su prosa es amena, clara y muy entretenida, lo que le da un carácter fluido al relato. Sin embargo, sobre la metodología utilizada caben reparos. Cita muy pocas fuentes y relata con gran seguridad episodios sobre los que no pudo tener sino muy pocas pruebas. Se tiende a pensar a veces que mucho de lo relatado es más fruto de la fecunda inteligencia y capacidad deductiva de Vial. Con todo, es indudable que quien lea sus escritos sobre el siglo XX queda con una idea de esa época de la historia de Chile más completa que si ha leído cualquier otra historia general.

ENJUICIADO POR HISTORIADORES


Gonzalo Vial Correa enjuiciado por la historia
Por Rodrigo Alvarado E.

La Nación Martes 3 de noviembre de 2009 Cultura
Apenas murió, saltaron las fraternales apologías a un historiador y periodista riguroso y preocupado de los DDHH. Nada del “Plan Zeta” que incluyó su “Libro blanco” y su metida de mano en la Comisión Rettig. Acá, sus colegas analizan su obra.
Foto: La Nación
Aunque como historiador, se le destaquen los cinco tomos de “Historia de Chile (1891-1973)”, el famoso “Plan Zeta” fue su marca: Una supuesta estrategia para asesinar a altos mandos de las FFAA consignada en su “Libro blanco del cambio de gobierno en Chile” y usada para justificar la represión y el asesinato de los opositores a la dictadura. La misma en la que participó como Ministro de Educación entre 1978 y 1979.
El hasta hace poco columnista del diario La Segunda, ejerció el oficio desde fines de los ‘60 en la revista Portada y luego como director de Qué pasa, publicaciones todas donde escribió sobre educación, temas valóricos y las responsabilidades de la izquierda en 1973, a pesar de que él no reconoció la tergiversación y omisión de hechos durante la elaboración del Informe Rettig, para disminuir los crímenes de la Armada y el número de víctimas, cuando fue parte de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.
Historiador a sueldo
“Se embarcó en hacer un proyecto metódico de Historia General y eso es valioso. Pero los análisis son bien pobres, descriptivos y acumulativos, aunque como material, sirven”, explica Gonzalo Peralta.
“Vial es parte de una escuela conservadora historiográfica muy importante en Chile, a la que pertenecen Jaime Eyzaguirre, Mario Góngora, Alberto Edwards y Francisco Encina. Pero a mi juicio no está a la altura de ellos. No hizo escuela como Eyzaguirre, no tuvo el peso filosófico, histórico e intelectual de Góngora, sus tesis historiográficas no alcanzan la agudeza de Edwards y por cierto, no escribió tan bien como Encina. Vial es un historiador muy de trinchera y eso lo hace más vulgar”, dice Alfredo Jocelyn-Holt.
“Tampoco entiendo que haya hecho Historia por encargo, como su libro sobre Agustín Edwards, el de Arturo Prat para la Armada y el de la Sudamericana de Vapores, que le pidió Ricardo Claro. Los grandes historiadores no escriben a sueldo”.
Plan Zeta: “Fraude o incompetente”
Para Jocelyn-Holt su autoría del “Libro blanco” lo “tacha” como alguien nada veraz. “Se basó en fuentes falsas, sobre las cuales hay dos hipótesis posibles: o lo sabía o lo ignoraba. El primer caso es hacer de la Historia un fraude, el segundo, es ser un incompetente”.
“Lo más curioso es que nunca lo reconoció”, agrega Peralta, “y tampoco sale mencionado en las apologías del fin de semana: El Mercurio casi sacó un suplemento sobre él y del ‘Plan Zeta’ ni una palabra”.
Columnista de trinchera
“Pongo en duda que haya sido tan buen polemista y tampoco creo que haya sido un escritor ameno. A veces colindaba con la chismografía, como en su biografía de Jorge Alessandri. Cuando toca el tema de su sexualidad, para decir que no era gay -un tema que para mi gusto no corresponde, pero que a él le encantaba-, menciona a una señora, con nombre y apellido, como testigo de haberlo visto con pijama de moletón, algo que no prueba nada ni tiene que ver. Se metió a la cama con los dos, literalmente”, sostiene Jocelyn-Holt.
¿Derechos Humanos?
Según Peralta, “siempre pretendió, desde el oficio, justificar la legitimidad del golpe y su brutalidad, para él, ‘excesos esporádicos’. Trató de salir de la burbuja a lo Madariaga, pero la información que tomó no le sirvió para revisar profundamente su posición, sino para atrincherarse más en su tesis de los excesos”.
“Me llama la atención que haya contribuido a la violación de los DDHH y luego aparezca defendiéndolos. Eso influyó en su desaparición de la escena pública”, cuenta el Premio Nacional de Historia 2006, Gabriel Salazar, quien pudo haber cambiado su suerte en la entrega del Premio Nacional 2008 que finalmente se dirimió por tres votos contra dos: “A pesar de tener cualidades, cometió errores políticos que lo inhabilitaban”.

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